¡Y
pretenden gobernar el país!
El FMLN mostró
la caja
Rubén
Zeledón
Parece
que al FMLN se le detuvo el reloj de la historia
y sigue aferrado a viejos métodos que
usaron los comuneros de 1848 y los anarquistas
de finales del siglo XIX.
Al pueblo en general le causó
repugnancia, primero, que el principal dirigente
del partido saliera celebrando la
destrucción de las Torres Gemelas en
Nueva York y luego, que repitieran los mismos
alborotos callejeros, pinta y pega; ensuciaran
edificios, monumentos y entorpecieran el
tránsito en la ciudad, causando
daño a la población trabajadora.
Ellos, cual zánganos, no tienen
conocimiento de lo que es el trabajo, ya que
viven de las subvenciones que reciben de
gobiernos y organizaciones de izquierda en el
mundo, igual que de las contribuciones que este
pueblo hace para pagar sus salarios en el
Congreso, la Alcaldía, el Seguro Social y
las cuotas sindicales.
Entre los terroristas que hicieron los
ataques a Nueva York y Washington y los
dirigentes del FMLN no hay más diferencia
que el monto de los daños causados,
aunque proporcionalmente la destrucción
de puentes, postes de tendido eléctrico,
incendio de buses, etc., el costo y sufrimientos
causados al pueblo fueron tan grandes como los
daños causados a la Unión
Americana.
Las turbas que el 15 de septiembre anduvieron
manchando paredes, quemando banderas y ofrendas
florales colocadas en el monumento del parque
Libertad, siguieron instrucciones de dirigentes
del partido que ocupan curules en la Asamblea
Legislativa, a quienes programas de TV mostraron
diciendo discursos contra la nación del
norte y aprobando el ataque terroristas, sin
pensar que entre las víctimas hubo
salvadoreños, de esos que salieron del
país huyendo de los actos terroristas que
el FMLN hizo en la década de los 80.
Los Estados Unidos han sido víctimas
de un exceso de confianza que los gobiernos han
tenido a partir del final de los períodos
del presidente Ronald Reagan y la lentitud
mental de burócratas que, hasta que la
televisión pasó las tomas de lo
que ocurrió, se percataron que las
advertencias recibidas eran reales. Y es que es
fácil creerse a salvo y que sólo
el vecino es el que está en peligro.
Cuando surgieron los movimientos guerrilleros
de Cuba, Colombia, Nicaragua y Guatemala,
civiles y militares decían que en nuestro
país eso no ocurriría debido a la
pequeñez territorial y la
superpoblación, que a menos de un
kilómetro se encuentra un rancho o un
caserío. El tiempo demostró que un
cerro deforestado que se ve desde cualquier
rincón de San Salvador, fue uno de los
santuarios de la guerrilla. Me refiero al cerro
de Guazapa, no digamos otros sitios
montañosos de Chalatenango o
Morazán.
Después de los acuerdos de paz muchas
personas han creído que dando espacio
político para que los izquierdistas
tengan acceso a las actividades gubernamentales,
estos abandonarán la lucha subversiva y
de destrucción. Su equivocación es
grande y de continuar pensando así, poco
a poco la izquierda irá tomando las
riendas del poder, limitando la libertad a los
ciudadanos.
Que la mentalidad de la izquierda no cambia,
lo prueban los desmanes del 15 de septiembre.
Esta lo que hace es entorpecer las labores del
gobierno para retrasar la actividad productiva y
causar miseria y descontento entre las capas
más pobres del país. Retrasar la
aprobación del Presupuesto General de la
Nación, la aprobación de
préstamos necesarios para el desarrollo
de proyectos que reducirían el desempleo
y mejorar la economía del país.
Miren si no las huelgas del Seguro Social, pese
a que en ese instituto están los
trabajadores mejor pagados y con las mayores
prestaciones de los empleados del Estado.
Los éxitos que en los últimos
años ha tenido el FMLN en elecciones de
diputados y alcaldes, se deben más que
nada a la indolencia de gran cantidad de
ciudadanos de clase media, que hoy que gozan de
los beneficios que sus esfuerzos les
proporcionan, les duele hace unos minutos de
"colas" y asolearse los días de
elecciones que se celebran cada dos o tres
años, sin pensar que el día que el
FMLN llegue al poder, tendrán que hacer
colas y más largas cada mes para recibir
las cartillas de racionamiento, comprarse un par
de zapatos o para tomar el transporte colectivo,
porque el carrito que hoy poseen no lo
podrán tener más.
Asimismo, tendrán que sacrificar sus
horas de descanso o diversión, si el jefe
del partido o el gobierno decide que vayan a la
plaza pública para escuchar y aplaudir
discursos de líderes del partido, que si
no lo hacen el "jefe de cuadra" pasará
informe.
Al presente están comenzando los
ensayos. La disminución de horas de
operación de bares, restaurantes y
"barras show". Por algo se empieza.