Lunes 1 de octubre de 2001


¡Y pretenden gobernar el país!
El FMLN mostró la caja
Rubén Zeledón

Parece que al FMLN se le detuvo el reloj de la historia y sigue aferrado a viejos métodos que usaron los comuneros de 1848 y los anarquistas de finales del siglo XIX.

Al pueblo en general le causó repugnancia, primero, que el principal dirigente del partido saliera celebrando la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York y luego, que repitieran los mismos alborotos callejeros, pinta y pega; ensuciaran edificios, monumentos y entorpecieran el tránsito en la ciudad, causando daño a la población trabajadora. Ellos, cual zánganos, no tienen conocimiento de lo que es el trabajo, ya que viven de las subvenciones que reciben de gobiernos y organizaciones de izquierda en el mundo, igual que de las contribuciones que este pueblo hace para pagar sus salarios en el Congreso, la Alcaldía, el Seguro Social y las cuotas sindicales.

Entre los terroristas que hicieron los ataques a Nueva York y Washington y los dirigentes del FMLN no hay más diferencia que el monto de los daños causados, aunque proporcionalmente la destrucción de puentes, postes de tendido eléctrico, incendio de buses, etc., el costo y sufrimientos causados al pueblo fueron tan grandes como los daños causados a la Unión Americana.

Las turbas que el 15 de septiembre anduvieron manchando paredes, quemando banderas y ofrendas florales colocadas en el monumento del parque Libertad, siguieron instrucciones de dirigentes del partido que ocupan curules en la Asamblea Legislativa, a quienes programas de TV mostraron diciendo discursos contra la nación del norte y aprobando el ataque terroristas, sin pensar que entre las víctimas hubo salvadoreños, de esos que salieron del país huyendo de los actos terroristas que el FMLN hizo en la década de los 80.

Los Estados Unidos han sido víctimas de un exceso de confianza que los gobiernos han tenido a partir del final de los períodos del presidente Ronald Reagan y la lentitud mental de burócratas que, hasta que la televisión pasó las tomas de lo que ocurrió, se percataron que las advertencias recibidas eran reales. Y es que es fácil creerse a salvo y que sólo el vecino es el que está en peligro.

Cuando surgieron los movimientos guerrilleros de Cuba, Colombia, Nicaragua y Guatemala, civiles y militares decían que en nuestro país eso no ocurriría debido a la pequeñez territorial y la superpoblación, que a menos de un kilómetro se encuentra un rancho o un caserío. El tiempo demostró que un cerro deforestado que se ve desde cualquier rincón de San Salvador, fue uno de los santuarios de la guerrilla. Me refiero al cerro de Guazapa, no digamos otros sitios montañosos de Chalatenango o Morazán.

Después de los acuerdos de paz muchas personas han creído que dando espacio político para que los izquierdistas tengan acceso a las actividades gubernamentales, estos abandonarán la lucha subversiva y de destrucción. Su equivocación es grande y de continuar pensando así, poco a poco la izquierda irá tomando las riendas del poder, limitando la libertad a los ciudadanos.

Que la mentalidad de la izquierda no cambia, lo prueban los desmanes del 15 de septiembre. Esta lo que hace es entorpecer las labores del gobierno para retrasar la actividad productiva y causar miseria y descontento entre las capas más pobres del país. Retrasar la aprobación del Presupuesto General de la Nación, la aprobación de préstamos necesarios para el desarrollo de proyectos que reducirían el desempleo y mejorar la economía del país. Miren si no las huelgas del Seguro Social, pese a que en ese instituto están los trabajadores mejor pagados y con las mayores prestaciones de los empleados del Estado.

Los éxitos que en los últimos años ha tenido el FMLN en elecciones de diputados y alcaldes, se deben más que nada a la indolencia de gran cantidad de ciudadanos de clase media, que hoy que gozan de los beneficios que sus esfuerzos les proporcionan, les duele hace unos minutos de "colas" y asolearse los días de elecciones que se celebran cada dos o tres años, sin pensar que el día que el FMLN llegue al poder, tendrán que hacer colas y más largas cada mes para recibir las cartillas de racionamiento, comprarse un par de zapatos o para tomar el transporte colectivo, porque el carrito que hoy poseen no lo podrán tener más.

Asimismo, tendrán que sacrificar sus horas de descanso o diversión, si el jefe del partido o el gobierno decide que vayan a la plaza pública para escuchar y aplaudir discursos de líderes del partido, que si no lo hacen el "jefe de cuadra" pasará informe.

Al presente están comenzando los ensayos. La disminución de horas de operación de bares, restaurantes y "barras show". Por algo se empieza.


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