Lunes 1 de octubre de 2001


Palabras
Convertir el agua en vino
Carlos Balaguer

Es por naturaleza que todos al sentirnos anhelantes, comenzamos a preguntar qué nos pasa, qué queremos. Sentimos la necesidad de algo, pero no sabemos qué es. Entonces, subconscientemente, comenzamos a crearlo, inventarlo, a formarlo con piezas sueltas, como a un rompecabezas de piezas diferentes, emocionales, inmateriales. Es cuando nace la ilusión. Buscamos seres y ciudades que formamos con las piezas sueltas del rompe-cabezas de la vida.

Hace algunos días en Kuala Lumpur, Malasia, dos farsantes que dijeron tener dotes sobrenaturales, prometieron a los crédulos damnificados que, plantando dinero y alhajas en la tierra, harían crecer árboles cuyos frutos serían alhajas y dinero.

En Londres, el canadiense Donald Pilla, ha inventado unas píldoras de cristal que "convierten el agua en vino". El producto comenzará a venderse a principios del próximo año.

No obstante, la "ilusión" colectiva en el mercado de Donald Pilla, es algo que él, con su esfuerzo y conocimiento, logró hacer una realidad.


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