¡Para morirse
de tedio!
Atlético Marte e Isidro
Metapán protagonizaron un partido de
sopor. Y no por el 0-0 final, sino por la total
falta de ideas con que lo manejaron.
Roberto
Aguila
El
uno (Isidro Metapán) con mayor
proyección ofensiva pero sin ideas, y el
otro (Marte) tratando de agruparse mejor en el
fondo para tapar los agujeros del colador y, por
ello, con escasa presencia en ataque, hicieron
del partido un compendio de tedio como para
morirse. En este sentido, el 0-0 final fue lo
más justo.
La falta de ideas en el Isidro Metapán
arrancó en la "tiranía" que
ejerció Memo Rivera en el medio campo
metapaneco. Todos lo buscaron a él para
entregarle la pelota, y él la
recibió cuantas veces se mostró
dispuesto para recepcionrla justa y sin riesgos
de perderla.
Y jugando suelto porque Nelson Brizuela
jamás le asignó a alguien para que
lo anticipara, siempre con el espacio necesario
para armarse, mirar y fijar el rumbo de su
toque, el volante calero se dio gusto metiendo
pelotazos sobre la zona por donde se
movían Claudio Pasadi y Alejandro
Moreschi, los dos hombres en punta.
Pero justamente, a partir de esta repetida
maniobra es que el Isidro Metapán
denunció su incapacidad para hacer de su
intento ofensivo algo más que el pelotazo
frontal y anunciado que proyectó una y
otra vez para que la zaga marciana lo devolciera
con la misma frecuencia. Ante esa
situación se imponía abrir el
juego por las puntas para ganar desborde, pero
el equipo de Edwin Portillo apenas lo
ensayó, acaso porque los laterales
metapanecos nunca se insinuaron en
función ofensiva.
En algún momento de la primera etapa
el Isidro Metapán trató de
juntarse en el toque para tener peso colectivo,
pero los intentos de William Renderos, de Jorge
Wagner y del mismo Memo Rivera se dejaron de
lado enseguida. De tal manera que la
posesión de la pelota que en algunos
instantes llegó a ser monopolio del
conjunto calero, no sirvió para nada.
No se puede negar que tanto el
Atlético Marte como el Isidro
Metapán llegaron a poner hombres en
situación de gol, pero todo fue
más resultado de la explotación
del error del rival que de argumentos ofensivos
nacidos de un funcionamiento colectivo bien
diagramado desde su zona de arranque.
La "mejora" marciana
Hizo un partido horrible, pero al menos no
recibió gol y terminó sacando un
empate de 0-0 que de alguna manera le sirve para
saber que tiene algo de qué aferrarse
para seguir mejorando.
Dio la impresión que la idea que priva
en la cabeza de Nelson Brizuela es derretir
estaño en los agujeros del fondo como
primera medida. Y en ese sentido el equipo
marciano se mostró más precavido,
sin destaparse mucho en riesgos ofensivos que
hagan que el colador cobre vigencia,
manejándose con una línea de
cuatro zagueros y con la orden perentoria de que
los laterales no suban más allá de
la franja central.
Por eso el equipo azul no tuvo mayor
presencia en ataque que los roles asignados a
Ramón Rodríguez y José
Rivera para moverse en zona de remate. Y por eso
mismo, aunque se metió más en el
toque que el Isidro Metapán y en
algún momento llegó a manejar el
ritmo del partido a través del despliegue
de Andrés Puig, su accionar no
prosperó más allá de los
tres cuartos de cancha.
En otros casos el cuadro marciano
trató de ganar presencia en acciones
individuales, y aunque logró penetrar con
posibilidades, al final el disparo a gol fue
errático. El de mayor significado pudo
ser el que se falló Ramón
Rodríguez al final del partido, porque
fue el que lo acercó más a su
primera victoria. No se pudo, pero la "mejora"
marciana no solamente estuvo en arrancarle un
punto al supuesto favorito, sino que
evidenció una mejor disposición
para la lucha.
En suma, el partido fue jugado tan pobremente
que las dos expulsiones decretadas por el
árbitro Alfredo Abrego Acosta, una para
cadda equipo, pasaron desapercibidas.