¿Qué hay detrás del negocio?
Cuestionan los fines de Alba Petróleos
» Analistas estadounidenses observan que detrás del negocio hay objetivos que no son los típicos de una empresa comercial
proyecto Alba Petróleos construye en el país una planta almacenadora de gasolina. FOTO EDH / ARCHIVO
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Omar Cabrera/Primera entrega
Viernes, 21 de Marzo de 2008
El Gobierno Central debería someter a un riguroso escrutinio la importación de diésel venezolano a El Salvador por parte de una empresa en la que participan alcaldías controladas por el FMLN, opinaron analistas consultados por este Diario en Washington.

La compañía Alba Petróleos trae al país diésel de Venezuela que vende en cinco estaciones de servicio en la capital y una sexta localizada en el oriental departamento de Usulután.

Las seis gasolineras, todas de bandera blanca, venden el combustible entre 20 y 30 centavos de dólar menos por galón que el resto de estaciones.

James Roberts, un investigador de la Fundación Heritage, opinó que las autoridades salvadoreñas deberían velar porque el funcionamiento de Alba Petróleos sea transparente.

El analista puso en forma de preguntas algunos datos que según él deberían estar disponibles para el público: "¿Están los libros abiertos para revisión?, ¿pueden los ciudadanos ver con transparencia cuánto se está gastando y en qué?"

Alba Petróleos es una sociedad constituida por PDV Caribe, filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), y la Asociación Intermunicipal Energía para El Salvador (Enepasa), que dirigen 58 alcaldes de municipios gobernados por el FMLN.

¿Competencia desleal?

Roberts añade que aún cuando el diésel venezolano esté a la venta para todos los consumidores y no sólo para los simpatizantes del FMLN, es cuestionable que sus precios estén por debajo de los de mercado.

"Ellos están compitiendo de manera desleal con otras compañías del sector privado", dijo el analista de la Fundación Heritage, de línea conservadora.

Esta oferta de diésel a precio rebajado puede crear un engaño, agregó el investigador, por que aún cuando en el corto plazo beneficie a los compradores, podría terminar afectándolos en el mediano o largo plazo.

Si Alba Petróleos saca del mercado a sus competidoras, entre ellas las petroleras estadounidenses Esso, Chevron, Shell y Texaco, entonces la empresa salvadoreño-venezolana tomará el control de ese nicho de mercado y podrá elevar los precios a su voluntad.

Tres analistas consultados por este diario en Washington coincidieron en que detrás del negocio de Alba Petróleos hay más que motivaciones económicas.

Roger Noriega, quien fungió como subsecretario de Estado de los Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, observa que estas transacciones petroleras con Venezuela se enmarcan en los planes políticos del régimen de Hugo Chávez.

"No estamos hablando de un hombre que es solamente generoso", dice Noriega. "Los salvadoreños no son babosos, reconocen que él tiene una visión, él tiene una agenda, él tiene ambiciones políticas internacionales, y fundamentalmente negativas".

Noriega, que también se desempeñó como embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), añade que Chávez se opone a los intereses de Estados Unidos en el continente.

"Lo que quiere el presidente Chávez es justamente consolidar y fortalecer su propio poder", señala, por su parte, Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, un centro de investigación y análisis.

Roberts, de la Fundación Heritage, cree que los salvadoreños deben preguntarse qué esperan Hugo Chávez y su gobierno a cambio de este diésel a precio rebajado que están vendiendo a Alba Petróleos.

Una vez respondida esa pregunta, añade Roberts, es conveniente decidir si los salvadoreños están dispuestos a aceptar ese tipo de involucramiento en el mercado y en la política interna.

El diésel venezolano de Alba Petróleos viene a El Salvador luego de ser almacenado en una planta de Puerto Corinto, Nicaragua.

La empresa colocó el pasado 2 de febrero, en un predio localizado en Acajutla, la primera piedra de una planta con capacidad para almacenar unos 350,000 barriles.

El vicepresidente de la empresa y alcalde de Soyapango, Carlos Ruiz, ha dicho que la misma está abierta a cualquier auditoría que las autoridades quieran realizar, y ha negado que parte de sus fondos se destinen al FMLN.

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