Carta a los areneros

Estimados amigos:

¿A quién se le ocurrió esta idea de penalizar el transfugismo? O más bien: ¿Cómo es posible que si alguien tiene una propuesta tan descabellada (cosa que pasa en las mejores familias), esta pase por todos los filtros de un partido político y se convierta en propuesta oficial? No me explico porqué no hubo nadie en la fracción o en el COENA que paró esta locura antes de que todo un partido se hizo el ridículo. Pero así pasó...

El ridículo pensar que el problema que sufre ARENA –la deserción de sus diputados– tenga solución jurídica o penal. La lealtad y la unidad pasan por construir confianza, visión compartida, espacio de debate interno, y una cultura que permita criticar y disentir sin perder la cohesión. No pasa por amarrar a sus diputados haciéndoles firmar pagarés o amenazarlos con echarlos presos.

Si un partido postula candidatos a diputados para evitar que, al no postularlos, se resientan y se vayan con otro partido, siempre será sujeto a extorsión, traición y deserciones. Parece que esta lección ya la aprendieron, tarde pero tal vez a tiempo. Por lo menos a nadie se le ocurrió a ofrecerle a Pancho Laínez un lugar en la formula presidencial, ni a otros que de manera sutil amenazaron con irse con Saca si no los tomaban en cuenta... Sin embargo, la última planilla de diputados la hicieron con este criterio: mejor integrarlos para que no se vayan...

En vez de andar proponiendo leyes absurdas para penalizar la deserción, dedíquense desde ya a componer una planilla de diputados y un plan legislativo coherente para el 2015, poniendo candidatos no para comprar su lealtad, sino por su capacidad profesional, su criterio de independencia e integridad, y por su capacidad de interlocución con la masa crítica de la ciudadanía.

No se atrevan a ofrecer nuevamente una pandilla de legislativa con las mismas caras. Si no logran entusiasmar a por lo menos una docena de profesionales jóvenes a apostar a su partido y a la Asamblea para cambiar la manera de hacer política, prepárense para una victoria del abstencionismo en 2015, por lo menos entre la juventud. Y esto no es una tarea que pueden dejar para el último minuto: Para convencer a los jóvenes, tienen que empezar desde ya, cambiando radicalmente la manera de conducir la fracción legislativa. Tienen diputados que pueden enfrentar este reto, pero no les están dando el espacio que necesitan para convertirse en la cara nueva y convincente de ARENA.

Y en vez de presentar leyes absurdas, trabajen desde ya en preparar el terreno para la reforma indispensable: la elección de diputados por distritos. Es la único cura segura al problema que sufre nuestra democracia representativa: que los diputados no representan a una población específica que les exige rendición de cuentas.

Saludos, Paolo Lüers

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