OTROS EDITORIALES

ARENA no pudo, el FMLN no puede

análisis El FMLN es incapaz de generar empleos, oportunidades y seguridad, es una fuerza de demandas y reivindicaciones, no de generación ni de administración de riqueza

Joaquín Villalobos* Martes, 9 de Diciembre de 2008

Oxford, Inglaterra. En veinte años ARENA desmanteló el Estado y el aparato productivo nacional, originando el actual caos político y social. Pero lo más grave es que el FMLN, en menos tiempo, podría multiplicar más el desempleo, la inseguridad y la violencia. ARENA institucionalizó la exportación de personas, asumió las remesas como el principal ingreso nacional y manejó la economía dejando hacer y dejando pasar. Todo quedó a merced del mercado y de los grandes empresarios, éstos sustituyeron el Ministerio de Planificación Económica por su propia fundación (Fusades) y privatizaron hasta al propio partido ARENA.

A los empresarios no los mueve ni la sensibilidad social ni el futuro nacional, sino la rentabilidad de corto plazo, los bajos riesgos y las máximas ganancias. Esto no es malo. Lo malo fue que la ausencia de gobierno nos dejó sin proyecto económico nacional. La agricultura fue abandonada, el gobierno vendió las empresas del Estado y los empresarios vendieron los bancos y las industrias nacionales sin darle al gobierno ni siquiera una propina. Nunca existió en nuestro país un partido que, llamándose nacionalista, provocara tal grado de desnacionalización.

Un modelo económico que ha

sido un fracaso

Conforme a esta política, la anexión a los Estados Unidos sería razonable, pero siendo eso imposible, terminamos sin rumbo. Costa Rica se propuso hace más de veinte años convertirse en la potencia verde que ahora es, mientras nosotros seguimos discutiendo si seremos bodega de contenedores. La economía fue totalmente "coyotizada", los ricos con centros comerciales que arrasaron bosques y los pobres con vendedores informales que se tomaron las calles, mientras las "agencias de viajes" de los coyotes se convirtieron en el motor de la economía nacional.

No existen empleos para nuestros jóvenes. Éstos se educan para emigrar. Comprando afuera el doble de lo que producimos adentro estamos en el más idiota de los capitalismos. Nuestra marca global es la "Mara Salvatrucha".

El modelo económico arenero ha creado: descomposición social y corrupción moral por la desarticulación sistemática de familias y comunidades, y caos por la explosión de informalidad que de paso volvió salvaje al transporte público; por eso hay tanta violencia e inseguridad. Las "maras" son hijas de la desarticulación social y los "buseros" son hijos de la informalidad. Las remesas crearon un consumismo desbocado que no guarda correspondencia con la economía real. Vivimos un falso progreso medido por la existencia de más celulares que habitantes.

Muchos salvadoreños se gastan lo que no tienen y viven en un país desordenado, caótico, inseguro, violento, sucio, polarizado y segregado. Esto y los escándalos de corrupción irritaron a las clases medias que, atrapadas en la polarización que provocó ARENA, ahora piensan que el FMLN es la solución.

ARENA promovió un Estado ausente, débil y desregulador y eso explica el desorden; el FMLN quiere ser un Estado justiciero y esto sería el desastre.

Urge reinventar nuestra

economía

Necesitamos un Estado conciliador, promotor y regulador. Conciliador para que detenga la división de la sociedad, promotor para que defina un rumbo y ayude a producir riqueza, y regulador para que atienda necesidades vitales y evite abusos. No podemos seguir exportando a nuestros trabajadores y desgarrando socialmente al país.

Urge reinventar nuestra economía, generar valor agregado y construirnos una identidad productiva. Este es el corazón de la problemática nacional que no pudo resolver ARENA y que no puede resolver el FMLN porque ni siquiera lo entiende. No necesitamos reparto, sino rumbo, producción y oportunidades. Requerimos una economía productiva que acabe con la dependencia de las remesas. Sólo así tendremos un país ordenado y seguro. Por ahora esas remesas, para bien o para mal, son la principal política social del país.

El FMLN es incapaz de generar empleos, oportunidades y seguridad; es una fuerza de demandas y reivindicaciones, no de generación ni de administración de riqueza. Necesitamos un gobierno que aliente, anime y empuje a los empresarios, no uno que los asuste. El Frente quiere castigar a los ricos, piensa que la producción surge sin incentivos y considera que los patronos no aportan nada al desarrollo. Si ARENA dejó que los empresarios hicieran lo que les diera la gana, un gobierno del FMLN provocaría que éstos ya no hagan nada.

Imposible que el FMLN

genere más empleo

El FMLN no pueda reinventar la economía, no tiene convicción sobre la importancia del mercado ni ideas para definir lo que podemos producir y adónde lo podemos vender. El FMLN no puede resolver la inseguridad porque es un partido que promueve la impunidad y la violencia callejera.

El Frente usa la democracia, pero no cree en ella; es una fuerza política violenta, autoritaria e intolerante. Si gobernara, se dedicaría a infiltrar y controlar instituciones, a comprar magistrados, jueces, policías y militares, a perseguir opositores, a indagar cuentas bancarias de empresarios, a realizar persecución y acoso fiscal, a convocar referéndum por cualquier cosa, a cerrar medios de comunicación, a eliminar la libertad de expresión, a dividir de nuevo a los salvadoreños y a gobernar con juicios revanchistas como el que ya promovieron en España.

Los inversionistas nacionales ya vendieron todo y están prácticamente afuera. Se necesita estar loco para creer que si el FMLN gana harán fiestas, correrán a invertir y se sentirán seguros en el país. La psicología y la economía van juntas. La inversión extranjera, por su parte, tiene innumerables opciones mejores que El Salvador. No somos China, no tenemos mucho que ofrecer, nadie se está matando por venir al país y el mundo está en recesión, así que con las maras asesinando y extorsionando en las calles; con el crimen organizado creciendo y con un gobierno que se la pasaría haciendo juicios y marchas de unos contra otros; organizando congresos mundiales anticapitalistas y con un presidente que tendría que celebrar todas las malcriadezas, vulgaridades y boberías de Hugo Chávez, es totalmente imposible que el FMLN pueda mejorar la economía y generar empleos.

Los salvadoreños tienen razones sobradas para estar descontentos, pero es obligación explicarles las consecuencias de su voto, porque no merecen sufrir más de lo que ya están sufriendo.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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