Teresa Guevara de López*
Sábado, 26 de Abril de 2008
No es cierto que aquí todos los hombres sean iguales ante la ley, como dice la Constitución. Hay un grupo de privilegiados que pueden hacer lo que les da la gana, no respetar las leyes, insultar a sus clientes, retar al gobierno, amenazar, exigir con prepotencia, burlarse de las autoridades y ver con ofensiva indiferencia las muertes de inocentes causadas por los cafres que ocupan como motoristas. Es el gremio de los buseros, cuyo comportamiento es causa de indignación y desconcierto para todos los salvadoreños. ¿Qué privilegios tienen para tener sometida a toda la población, callado al Gobierno y ser intocables?

Su queja permanente es que el negocio no es rentable y los actuales precios del combustible no les dejan ninguna ganancia. Pues a cerrar el negocio y permitir que alguien, con más capacidad, lo maneje. Por más de una década, han venido jugando con la paciencia de los usuarios, con unidades chatarra que han causado innumerables muertes. El motorista huye y el dueño de la unidad no sabía quién era, estaba recién contratado, y ya. Y si estaba endrogado o ebrio, da igual.

Frecuentes paros han puesto a prueba el temple del pueblo, que camina kilómetros para llegar a su trabajo. Terminan aumentando el pasaje, aunque el Gobierno diga que es ilegal. Por años abusaron del subsidio, hasta que el Pdte. Flores, con gran valentía lo eliminó, con el aplauso de la población que pagó gustosamente el Fovial. Todos recuerdan el famoso acuerdo de 2004, en que firmaron un compromiso de varios puntos, si se les autorizaba el aumento, de los cuales no cumplieron ninguno, y siguen en las mismas.

La única explicación a su indiscutible poder, es que cuentan con fuertes padrinos en la Asamblea, que en diversas ocasiones han logrado que la famosa ley de sacar de circulación a las unidades con más de 15 años, no se aplique. Hoy, una vez más, los tenemos enfrentados a toda la población, pretendiendo que no se les aplique el Fovial, que se le ponga un techo al diésel, que se les autorice el aumento, o se van al paro con todas sus consecuencias. Con altanería, prepotencia, cinismo y abuso de poder y sin ninguna razón.

Pero lo sorprendente es que el MOP y el viceministerio de Transporte, los escuchan amedrentados, en respetuoso silencio, a ver qué más piden, y dando opiniones como que "un aumento de 5 centavos es viable". ¿Qué significa viable, señores? Una vez más están sentados ante una mesa de negociación que no tiene sentido, porque el Gobierno siempre cede a sus demandas, sin exigir nada. Buses viejos, asientos destrozados, llantas lisas, frenos malos, trato pésimo a los pasajeros. Y se jactan de su gran poder de convocatoria, de que no van a pagar las esquelas, lograrán el aumento o se van al paro.

Está engavetado el estudio realizado por expertos de Israel, advirtiendo que hay demasiados buses, y que mientras los propietarios tengan pocas unidades, jamás podrán dar buen servicio ni generar las utilidades esperadas. Necesitan mentalidad empresarial, visión de largo plazo, responsabilidad social y cultura de servicio.

Destacados columnistas han cuestionado el incomprensible silencio del Gobierno ante la gravedad del problema. Ya pasó el tiempo de los paños tibios y la gente, agobiada por los problemas económicos, exige una decisión que no llega. En una interesante entrevista, los muchos usuarios afectados por el paro, el aumento ilegal y el mal servicio, que del centro de San Salvador se dirigían a Panchimalco, a Mejicanos y a Quezaltepeque, no culparon a los buseros por el daño que estaban sufriendo, sino al Gobierno, por permitirlo y no tomar acción.

Éste es el momento de actuar con firmeza, pues el pueblo eligió al Presidente para que llevara el timón y respondiera en los momentos de crisis. Pero hasta hoy, nada ha pasado, y el mandatario, aunque ya cesó en sus funciones de dirigir el Coena, no se decide a decir "ya basta" y hacer cumplir las leyes, con medidas drásticas, si es necesario, que es lo que el pueblo espera. Seguir en manos del grupo de todopoderosos intocables, será una factura que el pueblo se cobrará en las elecciones de marzo de 2009. Y con toda razón.

*Columnista de El Diario de Hoy.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
ADEMÁS EN
PUBLICIDAD