Los barómetros democráticos...

"Los barómetros son instrumentos fundamentales para medir el estado de la atmósfera y realizar predicciones meteorológicas". Los barómetros democráticos miden el estado de la democracia en los diferentes países en los que se aplican encuestas de opinión pública. Lo de las predicciones probablemente sea de difícil aplicación, aunque bien pueden presentarse "tendencias" que de continuar profundizándose, harían que los efectos de las mismas se incrementaran.

Medir el estado de la democracia no es más que descifrar si los ciudadanos en un país determinado, apoyan que sus autoridades sean elegidas democráticamente, que éstas gobiernen en base a la ley y que permanezcan en sus cargos independientemente de los problemas de empleo, inseguridad y costo de la vida que les agobian a los primeros. En una escala de uno a cien, cuanto más cerca del cien, más apoyo al sistema democrático; por el contrario cuanto más cerca del uno, menos se cree en la democracia y en consecuencia, los habitantes de ese país estarían de acuerdo en golpes de Estado y gobiernos autoritarios con tal de resolver su situación personal.

Para suerte de todos los que creemos en las libertades, si bien la delincuencia ha influido en la opinión de los ciudadanos en la mayoría de los países en América Latina, aún se cree firmemente y mayoritariamente en la democracia como único sistema para administrar la cosa pública. Este es un hallazgo que debe darnos tranquilidad, pues eventos como el de Honduras podrían inducir, a veces maliciosamente y otras por simple sentido común, a la idea que la incapacidad de los gobiernos justifica la interrupción violenta en el ejercicio del poder. Nada más lejos de la realidad. El Latinobarómetro 2010, un estudio realizado por la Corporación Latinobarómetro, organización no gubernamental con sede en Chile, que ha realizado 15 mediciones sobre el estado de la democracia en 18 países de América Latina, y cuyos resultados serán presentados en un evento público organizado por FUSADES, arroja que para este año se registra "el mejor momento para la democracia en América Latina".

En Centroamérica, Guatemala es el país de la región que menos apoyo presenta a la democracia y paradójicamente, aunque ciertamente por carecer de ella, Venezuela es el país latinoamericano que más apoyo otorga al sistema democrático. Los venezolanos han asistido masivamente a los últimos eventos electorales. El referéndum en el que se intentó reformar la Constitución de la República para permitir la reelección indefinida, y el avance indiscutible de la oposición política en las últimas elecciones al Congreso de la República, son prueba irrefutable que los venezolanos creen en la democracia como el único vehículo para recuperar las libertades que han visto conculcadas en los últimos doce años.

Los barómetros nos permiten "mirar desde arriba el ajedrez político" en los diferentes países. Diagnostican los problemas y si bien no predicen, permiten identificar aspectos que deben ser tomados en cuenta por las autoridades en cada Estado, para evitar que el apoyo a la democracia se erosione poniendo en riesgo la legitimidad de sus acciones y principalmente, generando dudas en los habitantes acerca de la competencia y capacidad de los gobernantes para dirigir los destinos de la patria. Una de las coincidencias en los resultados tanto del "Latinobarómetro" como del "Barómetro de las Américas", es que la delincuencia está deteriorando la confianza de los ciudadanos. Para fortuna de las autoridades, esa desconfianza aún no impacta la convicción democrática de los latinoamericanos, pero es un claro indicador que de no tomarse acciones para disminuir los índices de violencia, podríamos enfrentarnos a serios problemas de gobernabilidad en el futuro cercano.

El Barómetro de las Américas, presentado por el IUDOP, Fundaungo y la Vanderbilt University bajo el título "Cultura política de la democracia en El Salvador 2010", demuestra que el apoyo hacia el Estado de Derecho, componente sustancial en cualquier sistema democrático, se ha deteriorado rápidamente. En términos sencillos, el estudio afirma que en El Salvador, "un poco más de la mitad de los habitantes están a favor de que las autoridades actúen al margen de la ley con tal de capturar delincuentes". Cuando por Estado de Derecho entendemos "la convicción por parte de los ciudadanos de que las instituciones estatales –y no sólo los ciudadanos- deben respetar las leyes para cumplir con sus objetivos", semejante descubrimiento no hace más que confirmar, primero, la magnitud del problema en términos de seguridad pública que padece nuestro país, y segundo, la angustia y hasta pánico que los salvadoreños sufren diariamente, que les lleva a dar "carta blanca" a las autoridades de violentar la ley con tal de sentirse más seguros.

La globalización no invadió únicamente el ámbito del comercio. Los derechos humanos, la información, pero principalmente la política, se han visto influenciados por lo que sucede en otras latitudes. Los barómetros comparan el avance y los retrocesos en materia de convicciones democráticas de los individuos. En la medida que un país tiene éxito y fortalece su democracia como consecuencia del nivel de vida de sus pobladores, en esa misma medida, los otros, aquellos que en otro país están desempleados o han perdido un familiar producto de la delincuencia, perciben el éxito de aquellos, como consecuencia del buen papel de sus gobernantes y el de ellos, como el lógico resultado de una falta de visión nacional para la solución de los problemas.

*Columnista de El Diario de Hoy