Integración de mercados en Programas de Semilla Mejorada

Ricardo Esmahan* Lunes, 6 de Septiembre de 2010

En los últimos años el mercado de semillas de maíz blanco y frijol se ha desempeñado de una forma particular en la región centroamericana. Según SICTA-IICA, este desempeño se ha caracterizado por las demandas de instituciones del sector público agropecuario al impulsar programas de transferencia (semilla mejorada y fertilizantes) a los pequeños agricultores, con el propósito de incidir en la productividad, aumentar la oferta de granos y apoyar financieramente al grupo más pobre del área rural, en un contexto en que los precios del frijol y maíz en el mercado internacional alcanzaron niveles récords entre 2007 y 2008. Los gobiernos se vieron obligados a fortalecer sus acciones en seguridad alimentaria.

El alza de los precios internacionales ha inducido a priorizar en la agenda de los gobiernos la producción de granos básicos. Los gobiernos actúan para mitigar el incremento de los precios al consumidor; como también auxilia a los productores porque estos cultivos están en manos de los más pobres en el ámbito rural. Pasó de ser un tema de interés económico, a ser también de interés social.

Los mecanismos utilizados en estos programas, en su mayoría, son subsidios a los insumos, particularmente semillas y fertilizantes. En El Salvador, el Programa de Entrega de Semilla Mejorada se ha efectuado como una distribución gratuita; en Nicaragua la semilla se entrega con el pago de la mitad del precio de mercado; y en Honduras, se distribuye a un costo menor de su valor real, un paquete que incluye semilla y fertilizante. Todos los gobiernos de la región, en mayor o menor medida, están tomando acciones para mejorar la productividad y apoyar a los pequeños productores.

La utilización de semilla certificada como insumo básico es importante para el mejoramiento de la productividad. A pesar de ello, es un hecho real que en maíz, menos del 40% del área sembrada en los trópicos se cosechan usando semillas mejoradas, mientras que en los ambientes templados casi el 100% utiliza semillas híbridas.

La opinión de los técnicos de extensión agrícola coincide en que el uso de semillas certificadas está determinado por factores económicos y agronómicos que el agricultor toma en cuenta para decidir si compra la semilla certificada. Entre los más importantes se encuentran: a) la disponibilidad monetaria para la compra del insumo, b) el precio de esta semilla, y c) los rendimientos con semilla certificada sobre los de la semilla que el agricultor usa. El Salvador, debido a dificultades para ampliar las áreas de siembra, es el país que más ha desarrollado tecnológicamente estos cultivos, con los rendimientos más altos de la región centroamericana.

La tendencia actual apunta a que el gobierno salvadoreño requiera de un diseño de estrategia que le permita una salida del Programa de Entrega de Semilla Mejorada. El reto será el saber dar respuesta a lo que pasará cuando llegue el momento de poner fin a los subsidios gubernamentales.

En la producción agrícola familiar de granos básicos, la salida consistirá en aplicar mecanismos de mercado que faciliten la rehabilitación del tejido productivo agrícola de granos básicos y facilitar la inserción de las familias rurales a los mercados. Esto sería además un eje estratégico e incluyente para generar actividad económica; especialmente, sí se involucran micro, pequeñas y medianas empresas como oferentes de los insumos, como son los agros servicios a nivel nacional.

En todo el continente americano los Programas de Entrega de Semilla Mejorada y Fertilizantes son un factor decisivo para el éxito de una política pública para garantizar la seguridad alimentaria. Si el destino del subsidio se hace por medio de programas focalizados, se tendrá una política eficaz que oriente inversiones gubernamentales a generar empleos, más allá del cultivo.

*Columnista de El Diario de Hoy. resmahan@hotmail.com

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