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Las pandillas en El Salvador

Carlos Ponce* Martes, 24 de Agosto de 2010

Las principales pandillas que operan en El Salvador han experimentado un relativamente acelerado proceso de evolución, impulsado por diversos factores precursores, nacionales e internacionales. Muchos expertos en el tema opinan que, desde de hace algún tiempo, estas agrupaciones constituyen estructuras delictivas sumamente complejas, organizadas y fuertes.

Adicionalmente, sostienen que éstas gozan de un especial reconocimiento entre los diferentes actores del bajo mundo salvadoreño, debido al alto grado de letalidad y barbarie con el que son capaces de actuar, la cantidad de personas que aglutinan y su amplio alcance geográfico. Sin embargo, algunos generadores de opinión y ciertos funcionarios gubernamentales, analizan su origen y actividad bajo la limitada perspectiva que atribuye gran parte de la problemática a deficiencias estructurales de la sociedad.

Las dos pandillas con presencia más significativa en El Salvador, la 18 y la Mara Salvatrucha, nacieron en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, durante las décadas de los sesenta y ochenta, respectivamente. Según la literatura que explora el tema, la pandilla 18 fue originalmente conformada por mexicanos que no eran aceptados por pandillas que operaban en ese entonces en el territorio angelino, principalmente compuestas por miembros nacidos en Estados Unidos, descendentes de mexicanos.

Muchos historiadores consideran que la pandilla 18 fue una de las primeras en superar las barreras raciales y de procedencia, que caracterizaban a la mayoría agrupaciones de su tipo durante esa época, aceptando jóvenes de diferentes nacionalidades y razas.

Esta relativa flexibilidad para el ingreso de nuevos integrantes, permitió que muchos de los adolescentes salvadoreños que migraron a Estados Unidos durante los ochenta, a raíz del conflicto armado que experimentó El Salvador durante ese período, y que se asentaron en Los Ángeles, se incorporaran a la pandilla 18.

Otros, ante el peligroso entorno pandillero en el que se radicaron sus familias, se decidieron por un camino alterno y formaron su propia agrupación, que en un inicio estaba principalmente integrada por salvadoreños: la Mara Salvatrucha. Según varios académicos que han explorado la trayectoria de esta pandilla, ésta se expandió rápidamente y ganó notoriedad en las calles estadounidenses en poco tiempo.

A mediados de la década de los noventa, después de los Acuerdos de Paz, cambió la política de deportación de Estados Unidos en relación a salvadoreños indocumentados. Consecuentemente, empezaron a llegar más personas deportadas al país, entre ellas, miembros de las pandillas 18 y Mara Salvatrucha. Las demás naciones de la región también empezaron a recibir a connacionales deportados que se habían integrado a dichas agrupaciones.

Muchos de los pandilleros que arribaron a sus países de origen, ya habían hecho del crimen una forma de vida y adquirido la sofisticación delictiva resultante de su relación con veteranas organizaciones criminales penitenciarias (como la Mafia Mexicana) y la lucha callejera con otras estructuras delincuenciales. Estos experimentados criminales llegaron a Centroamérica y fundaron sus primeras clicas. Es por eso que muchas de ellas llevan el nombre de sus contrapartes estadounidenses.

La deportación inadvertidamente creó una red transnacional de delincuentes, que hoy día se extiende por todo el país y en gran parte del hemisferio. En El Salvador, los pandilleros han madurado tanto en edad como en sus habilidades criminales. En algunas jurisdicciones se han desarrollado tanto que han logrado formar una relación interdependiente con los demás actores de la sociedad. En consecuencia, su motivación ahora es primordialmente económica y relativamente de largo plazo, lo que las ha convertido en estructuras más poderosas y peligrosas.

Conocer el génesis y evolución de las pandillas es indispensable para comprender su compleja mecánica de operación, nutrir el debate público sobre ellas y diseñar efectivas y contundentes estrategias orientadas a controlar y anticipar su actuar.

*Máster en Criminología y Ciencias Policíacas.

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