OTROS EDITORIALES

La nota del día

El Día del Soldado, día de la institucionalidad

El Ejército es una de las dos instituciones que la Constitución de la República reconoce como cuerpo armado, con la misión de proteger la integridad de la nación

Jueves, 6 de Mayo de 2010

El Día del Soldado, que se celebra cada 7 de mayo, evoca el heroísmo, los sacrificios, el valor y la entereza de tantos hombres y mujeres de armas que supieron responder cuando la Patria los llamó en su defensa. A lo largo de casi 200 años nuestros soldados --tropa, oficiales, jefes-- mantuvieron la guardia, batallaron con gallardía y fueron como continúan siendo, los garantes últimos de la institucionalidad democrática.

Soldados salvadoreños defendieron a la naciente República al independizarse Centro-América de España, fueron el espinazo de la Gesta Morazánica, combatieron contra los filibusteros en Nicaragua, rechazaron el intento del dictador guatemalteco Justo Rufino Barrios de someter a sus vecinos y lograron sofocar las agresiones comunistas.

Al unirse tres países centroamericanos para liberar a Nicaragua de los filibusteros de Walker, en 1854, el gobierno de nuestro hermano país nombró General en Jefe del Ejército nicaragüense al salvadoreño general Ramón Belloso "poniendo así las fuerzas aliadas bajo un único mando".

El Ejército salvadoreño supo empuñar las armas cuando lo requirió la Patria, pero también desempeña tareas vitales como institución que educa y contribuye al desarrollo social y económico del país. El Ejército enseña y disciplina a jóvenes campesinos y de pequeñas comunidades, los que a su vez pasan esos conocimientos a sus familias y en tal manera a los cantones y caseríos de origen. La experiencia es fundamental para abrir nuevos horizontes y ambición sana a grupos sociales que permanecerían al margen del resto.

Nuestros soldados estuvieron presentes en el difícil proceso de reconstrucción de Iraq, donde se distinguieron por su disciplina, por el respeto que recibieron de la población y por su arrojo. De igual manera han participado como fuerza de paz en El Líbano y como observadores militares en Liberia, Costa de Marfil, Sudán y Sahara Occidental. En la actualidad suman su esfuerzo al combate contra la criminalidad.

Un mandato en defensa de la República

Pero además de inculcar disciplina y saberes, los mandos y oficiales son destacados en todo el territorio, lo que contribuye a la movilidad y a la integración social a través de amistades, matrimonios y alianzas diversas. A lo largo de su carrera miembros del Ejército son estacionados en muchas comunidades, integrándose a la vida de cada lugar; llegan, viven y salen, pero emocionalmente nunca se desligan.

El Ejército es una de las dos instituciones que la Constitución de la República reconoce como cuerpo armado, con la misión de proteger la integridad de la nación, de amenazas y agresiones foráneas.

Al ser formado el Ejército, en 1824, por el prócer Manuel José Arce, se le dio la misión de salvaguardar una Patria, en ese entonces Centro-América, que nacía inspirada en los ideales que la llevaron a independizarse de España: hay libertades y derechos inalienables, superiores y anteriores a toda ley escrita. Se trata de una tradición antiquísima forjada por el pensamiento y los sacrificios de incontables generaciones de filósofos, estadistas, guerreros y visionarios.

El Salvador no está libre de las amenazas que han surgido después de la Segunda Guerra Mundial, desde el terrorismo hasta el tráfico de drogas, las pandillas internacionales, el crimen organizado y el reagrupamiento de las fuerzas que buscan crear nuevos ejes del totalitarismo. A lo largo de las costas centroamericanas se mueve la droga, el contrabando y operan mafias criminales que desafían la institucionalidad. Son retos al mandato medular de nuestro Ejército y al de todos los hombres y las mujeres que aman esta noble tierra.

EL DIARIO DE HOY NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS COMENTARIOS DE SUS COLABORADORES