"Mi pluma lo mató"

Marvin Galeas* Miércoles, 3 de Marzo de 2010

Año de 1869. Juan Montalvo vestía siempre trajes de paño negro y caminaba apoyándose en un bastón por las empedradas calles de Quito. Era un hombre de pensamiento liberal, cuya pluma mantenía en permanente histeria al dictador García Moreno. No soportaba las críticas de aquel escritor liberal. Le mandó avisos de muerte. Siempre es así. A la palabra escrita el poder responde con la brutalidad.

Se exilió Montalvo en Colombia, pero desde allí, con la pluma, le seguía haciendo la vida a cuadritos al dictador. El 6 de agosto de 1875, Gabriel García Moreno iba entrando al Palacio, cuando un grupo de jóvenes liberales le salió al paso.

Tenían pistolas pero uno de ellos lo mató de varios machetazos. En su arrogancia, dicen los historiadores, el dictador alcanzó a decir antes de morir: "Dios nunca muere". Pero murió.

Cuando Montalvo supo la noticia, dijo simplemente: "Mi pluma lo mató". La frase pasó a la historia. Los jóvenes liberales estaban totalmente influenciados por los escritos de Montalvo.

El general Otto Pérez Molina era un militar atípico, que en las noches de luna llena, allá en los campos de batalla, Guatemala adentro, tocaba guitarra y leía libros sobre el pensamiento liberal. La pobreza de la cual fue testigo dejó una imborrable huella en su alma y su conciencia.

Cuando se quitó las botas, colgó el fusil y guardó el uniforme se puso a escribir columnas en uno de los diarios de mayor circulación de su país. No era su lenguaje el del anticomunista cerril, ni se vanagloriaba de sus hazañas militares. Comentaba la pobreza de las mayorías y la forma, en su opinión, de superarla. Hablaba de fortalecer la democracia y sus instituciones. Pero sobre todo denunciaba la corrupción del presidente Alfonso Portillo.

Un día llegó a su casa un antiguo compañero de armas y le dijo: "Dice el presidente que ya dejés de joder con tus columnas. Que lo único que estás haciendo es desestabilizando a su gobierno y a Guatemala". El general no hizo caso y siguió con sus denuncias. Entonces vinieron los atentados.

Primero fue contra Tito, su hijo, quien había alcanzado el grado de capitán. Manejaba un día su carro. Lo acompañaba su esposa al lado y la pequeña bebé en el asiento trasero. En una esquina de la ciudad quisieron matarlo. Sólo hirieron, por mala puntería, en el brazo a la esposa. Gracias a Dios nada grave. Las columnas del general siguieron.

Pocos meses después atacaron a su hija, Liz quien iba acompañada en el auto también por su bebé. Los sicarios aprovecharon la luz roja. Vestían de negro y pasamontañas. Usaban AK 47. Esta vez no querían fallar. Liz alcanzó a agacharse. Comenzó el tiroteo. Puso marcha atrás. Chocó. Luego salió, a toda velocidad, hacia delante. Las balas la persiguieron.

Sintió la sangre caliente en su hombro. Casi desmayada llegó a un hospital. El auto tenía 43 impactos de bala. Ella sólo tenía 3 en el hombro. La nena, ni un rasguño. Seguramente un ángel estaba con ella esa mañana. Fue hasta entonces que el general ante su hija herida, que se quebró. Preguntó: ¿hija, sigo con lo que estoy haciendo? No quiero que te pase nada. Seguí papá, dijo ella con lágrimas de dolor y de indignación.

Poco después los sicarios intentaron matar a doña Rosa, la esposa del general. Se equivocaron y mataron a otra señora que tenía una camioneta parecida. La familia del general tuvo que marcharse por unos meses, pero el hombre siguió en su lucha. A Liz Molina Leal se le humedecen los ojos cuando me cuenta esta historia.

Diez años han pasado desde entonces. Lo más probable, de acuerdo a las encuestas, es que este atípico militar, que acaba de terminar su carrera de ciencias políticas en la prestigiosa universidad Francisco Marroquín, sea el próximo presidente de Guatemala. El ex presidente Portillo está preso por corrupción y el gobierno de Estados Unidos lo reclama por lavado de dinero. Nuevamente la pluma pudo más que la fuerza bruta.

El último episodio es parte del próximo libro que Cinco Editorial lanzará al mercado, sobre la vida del general Otto Pérez Molina.

(Otros títulos de Cinco Editorial: "Contra viento y marea, la campaña de Norman Quijano" , "Las claves de una derrota, cómo y por qué ARENA perdió las elecciones", están a la venta en las principales librerías del país. Pero también puede llamar a los teléfonos 22636942 y 22090500).

*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv

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