La nota del día
¿Qué hacer con Karzai? ¿Y con el corrupto Zelaya?
En Hispanoamérica los corruptos son mas prácticos: piden dinero contante, con la idea --lo creen-- que es más fácil esconderlo. Dinero de lo más puerco…
Martes, 3 de Noviembre de 2009
Parecería como si el establecimiento estadounidense de política exterior es prisionero de su propia propaganda y de sus pasados actos, a juzgar por lo que sucede en muchos lugares calientes del mundo, desde Honduras hasta Afganistán. Siendo el eje formal de su política exterior el apoyo a la democracia y la protección a los derechos humanos, resulta que ahora importa más la apariencia que la sustancia; Karzai, en Afganistán, recibe las bendiciones pese al fraude que lo mantiene en el poder, mientras las baterías disparan contra el gobierno hondureño por rechazar el intento de Zelaya de perpetuarse.

La regla es simple: si se ponen en fila frente a una urna naturales de cualquier país, para el Departamento de Estado eso vale como democracia aunque el conteo de los votos lo haga el régimen. Y para que no quepa duda, después del fraude llega Jimmy Carter a asegurar al mundo que todo marcha de maravilla, como con Chávez en Venezuela.

Más grave todavía es que los Estados Unidos firmó la Carta Democrática de la OEA que, además de validar elecciones, demanda conteos independientes de los votos y la vigencia de derechos fundamentales en un país para que sea calificado como democrático. Zelaya no cumple nada de eso pero sí lo cumple el gobierno encabezado por Micheletti, al que la Casa Blanca hostiga. En adición, dice la columnista del Wall Street Journal, Mary O'Grady:

"...Chávez tiene dinero, como lo tienen los grupos de narcoterroristas de la región como las FARC de Colombia y numerosas bandas centroamericanas. Esos grupos son muy hábiles para infiltrar instituciones". Compran casi a cualquiera que ellos quieran.

Miren por lo que se venden allá en España…

Lo que en estos tiempos se pretende validar no es la sustancia sino la forma. Que la cuarta parte de los diputados de un parlamento se hayan vendido, no lo censura ninguno de los organismos que hacen loas a la democracia. Sobre lo que sucede aquí, en El Salvador, uno de nuestros Observadores dijo que el público sabe lo que cuesta un diputado, un puesto en la directiva de la Asamblea o un acompañamiento a otro partido. No se ha llegado al extremo de anunciar ofertas políticas, pero no se necesita: los que tienen el dinero saben los precios.

La corrupción se ha vuelto un mal endémico y es uno de los cargos que hace el ex candidato opositor afgano, Abdulá, a Karzai, lo que llevó a la Secretaria Clinton a advertir que el gobierno de aquel país tiene que enfrentar el asunto de la corrupción. Roosevelt habría dicho que es un corrupto pero que se trata de "nuestro corrupto", como todo el Hemisferio dice de Zelaya: un grotesco sinvergüenza pero es el grotesco sinvergüenza de la izquierda y por ello merece apoyo.

Al respecto el Partido Popular español acaba de sentar un código de conducta muy rígido: ninguno de sus miembros debe aceptar regalos de empresas con las que el partido tenga relación. La severa regla surge después de conocerse el caso de un corruptor que regalaba a diputados del PP automóviles, televisores, muebles, viajes, cenas… pero hasta donde se sabe, no les entregó dinero, lo que les habría llevado a la cárcel.

En Hispanoamérica los corruptos son más prácticos: piden dinero contante, con la idea --lo creen-- que es más fácil esconderlo. Dinero de lo más puerco…

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