¿Cuáles son las implicaciones que tiene este monumental enunciado?
La primera y más importante es que el ahorro por definición es un robo, puesto que al quedarte con uno de los dos panes que te entregaron (ahorrarlo), o con la parte de tu salario que no utilizaste, estás apropiándote de lo que NO necesitabas. De por sí los marxistas (o "socialistas") ven la propiedad privada como un robo, lo que se quita al trabajador de la plusvalía que agrega a la producción.
Para los marxistas la doctrina —que califican como "científica", pues en el Siglo XIX la ciencia tenía un enorme prestigio— sigue siendo válida hasta en sus puntos y comas, como el Corán para los musulmanes. El periodiquito del partido publica regularmente fragmentos de Das Kapital, su biblia, "la revelación de Dios" (Marx), la verdad absoluta, el esplendor de la humanidad, la guía segura, etcétera. Y esa guía es inequívoca: el ahorro es un bien que se roba a la sociedad; en Cuba no hay bancos y ningún nativo puede mantener una cuenta de ahorros, como poco a poco se está imponiendo en Venezuela.
Que nadie se extrañe, pues, del impuesto a los ahorros bancarios, una forma de recuperar o devolver a la sociedad "sin clases" lo que "de manera indebida se les quitó". Y al igual que con las cuentas en los bancos, las alcancías que tenga la gente a la corta o a la larga van a ser eliminadas, para que todos dependan de lo que "las fuerzas sociales" dispongan asignarles. Van a quitar al pueblo sus cadenas (de oro y hasta de fantasía) y tarde o temprano sus ahorros. Los sandinistas lo hicieron en un solo y sorpresivo acto: declararon ilegales los billetes de cincuenta y cien córdobas, las denominaciones usadas por los nicaragüenses para ahorrar en sus casas, en los colchones del cuento.
Vendería a su madre para no ir preso
El marxismo no logra explicar la naturaleza de los intereses —en este caso de los intereses bancarios o los que se acuerdan entre las partes de un préstamo—por lo que resulta un insondable misterio el interés que un emisor cobra por las tarjetas de crédito o lo que paga el banco a sus ahorrantes.
Muy pocos tienen problema en pagar por el uso de un vehículo o un puesto de venta en el mercado, por lo que tampoco debería tenerlo al pagar por un crédito o que alguien cobre intereses por lo mismo. Los teólogos de la Edad Media calificaron de pecaminosos los intereses, lo que se prestaba para regularmente despojar de sus bienes a los judíos en Europa. Y que además los intereses los fije el mercado…
Nicaragua es siempre un buen ejemplo de lo que puede suceder en el resto de Centro-América, desde los arreglos entre dos corruptos, Alemán y Ortega, el de la Piñata, hasta los despojos de la pobre gente para "hacer obra social". Alemán está preparado para vender a su madre con tal de no ir a la cárcel.