El lenguaje no es machista

Carlos Sandoval*
Jueves, 11 de Junio de 2009
La izquierda ha impuesto, desde hace algunos años, la moda cursi del lenguaje antimachista, antisexista. Se trata de un lenguaje que combate la "supuesta" discriminación de las mujeres. Según las feministas debe decirse y escribirse "salvadoreños y salvadoreñas, ciudadanos y ciudadanas, diputados y diputadas, niños y niñas", etcétera. De lo contrario, se les "invisibiliza", se les niega el derecho a la igualdad. Pero estos desdoblamientos o repeticiones no son otra cosa que atropellos a la lengua de Cervantes, rechazos a las normas de la Real Academia de la Lengua Española, la única institución autorizada, desde su nacimiento hace unos 300 años, para darle "limpieza", "lustre" y "esplendor" al idioma, como dice el eslogan.

Lo más curioso es que las cultas damas de derecha no han querido quedarse atrás y también han adoptado la moda del lenguaje antimachista. Indudablemente que no son por razones gramaticales, sino políticas. Consideran que si nadan contra la corriente pueden perder los votos de las feministas y los "feministos". En la culta latiniparla, como diría Quevedo, hay lugar hasta para jerigonzas, cantinflismos y disparatarios.

Es lamentable que el recinto de la Asamblea Legislativa se haya convertido en el escaparate del lenguaje antimachista o antisexista. Pues la mayoría de los diputados (y diputadas) se encargan de darle puntapiés al idioma. Ni siquiera respetan la Constitución de la República, a la que juraron lealtad, pues esta dice que el gobierno está obligado a conservarlo y enseñarlo. Cuando pasan por la TV alguna de sus sesiones, se puede apreciar (o despreciar) la manera como desnaturalizan el lenguaje con sus desdoblamientos o repeticiones (trabajadoras y trabajadores), sus barras artificiosas (los/ las jóvenes, los/las estudiantes) y, en los escritos, el uso de signos que no son lingüísticos como la arroba (@) para quitarle a las palabras el género gramatical. Ejemplos: (l@s amig@s), o "día del niñ@) donde la contracción "del" sólo es válida para el masculino niño.

He escuchado buenos discursos de algunos diputados. Pero lamentablemente desnaturalizan el idioma con sus frases machaconas y contumaces. Por ejemplo: "Los padres y madres de los alumnos y alumnas deben solicitar informes de los profesores y profesoras". Lo que en buen castellano se pudo --y debió-- decir "Los padres de los alumnos deben solicitar informes de los profesores". Olvidan nuestros legisladores (y legisladoras) que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino. No se trata de una discriminación, sino la aplicación de la ley de cualquier lengua: economía y simplificación. O sea, no decir en seis palabras lo que puede resumirse en dos.

El profesor e investigador Jorge Alberto Lemus, doctor en lingüística por la Universidad de Arizona, sostiene, en su ensayo "Sexismo en el lenguaje: mitos y realidades", que desde el punto de vista lingüístico "ningún idioma es sexista". Se trata, por consiguiente, de una falacia del movimiento feminista.

Para evitar las perversiones lingüísticas sería aconsejable que los representantes del pueblo consultaran el Diccionario panhispánico de dudas, publicado hace cuatro años con el sello de las 22 academias de la lengua española. Una obra imprescindible para quienes desean hablar y escribir correctamente el castellano. No se hizo a espaldas del hispanohablante, sino que se tuvieron en cuenta, además de las normas comunes del uso correcto del idioma, las variedades regionales, los neologismos y extranjerismos.

El Diccionario panhispánico de dudas responde a los problemas del uso del castellano, tanto en el ámbito ortográfico como morfológico y sintáctico. Me parece oportuno y necesario subrayar que el diccionario está dirigido a todas las personas: letradas e iletradas, profanas y cultas. Su objetivo, como dijo Víctor García de la Concha, es "contribuir a preservar la unidad del idioma español". No creo que sea mucho pedir a nuestros diputados (y diputadas) que consulten el Diccionario antes de hablar. Se evitarían hacer el ridículo y exhibir un monumental desconocimiento de las normas más elementales del español.

*carlossandovalb@yahoo.com

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