La municipalidad se recibe en bancarrota y con una enorme deuda, más de siete millones de dólares. Es grave asimismo que los anteriores concejos inflaron hasta casi reventar la burocracia; se dio el caso que funciones que, en la época del último alcalde de ARENA, realizaban un funcionario y su secretaria, están encomendadas ahora a un cuerpo de más de diez personas, entre ellas cuatro abogados. La impresión que se tiene es que la cobija del CAM arropa a grupos al margen de la ley, desde mareros hasta brigadistas del Limón; donde se ponen a indagar se descubren cosas feas.
El tema de la recolección de basura asusta. La nueva administración se encontró con que las góndolas donde los camiones recolectores (la chatarra china) vierten sus cargas, estaban estacionadas y sus motoristas con días libres. La consecuencia es que en varios puntos de la ciudad se acumuló la basura, con el propósito de hacer quedar mal a la nueva administración aunque los capitalinos sufran.
El punto es que, de acuerdo con la voz pública, se pretende nombrar en la dirección del ISSS precisamente a la persona cuya incapacidad causó el actual desastre. Premio en lugar de sanción, aunque ya los votantes la sancionaron.
Lo importante no es tanto el concreto caso de San Salvador cuanto la necesidad de nombrar en puestos claves de la administración pública, a personas capaces, fogueadas, honestas y patrióticas. Que un personaje haya militado por decenios en un partido, no lo califica para dirigir instituciones que requieren de gran capacidad administrativa, conocimientos y además sabiduría para desempeñarse con eficiencia.
De quienes le rodean dependerá su éxito
Hay desencanto en muchos sectores al no ver, en el equipo del nuevo gobierno, figuras que hayan destacado como dirigentes, productores, grandes profesionales y que además posean experiencia en manejar entidades complejas. Ninguno de los que se ven ha lanzado iniciativas de valor para solucionar los problemas que afronta el país, o aporta regularmente ideas y experiencias a la discusión pública.
Volvamos al caso del ISSS. Toda su estructura, sus instalaciones, sus reservas, sus equipos, sus presupuestos, sus programas, etcétera, son costeados en primer lugar por las empresas formales y por sus trabajadores. Son centenares de millones de dólares que cada año pagan las empresas que, por lo mismo, demandan que la gente más capaz dirija la compleja institución. No es ninguna gracia ni es justo que personas sin trayectoria, y además incapaces de manejar con eficiencia lo que se les encomienda, lleguen a hacer fiesta con dineros que otros aportan. Piénsese en la compra de los camioncitos chinos que no duraron ni un año.
El éxito de su gestión, Presidente Funes, dependerá medularmente de la capacidad de las personas que nombre en puestos claves.