La nota del día
Es un deber patriótico defender las libertades
Hay que hacer campaña contra el totalitarismo, el crimen organizado y la permanente agresión contra la moral, el Derecho y la legítima democracia
Martes, 31 de Marzo de 2009
Es decisivo e importante, para preservar nuestras libertades y seguir viviendo en una democracia, que la derecha en este país se reagrupe y busque nuevos y visionarios liderazgos. Hay que hacer campaña contra el totalitarismo, el crimen organizado y la permanente agresión contra la moral, el Derecho y la legítima democracia.

El reciente discurso del presidente de Italia, Silvio Berlusconi, a la alianza de partidos de centro derecha, contiene nobles mensajes que se aplican por igual allá como acá. Entre muchas ideas, Berlusconi expone lo siguiente:

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, promulgada en Francia en 1789, enuncia cuatro principios fundamentales: la libertad de la persona, el derecho "inviolable y sagrado" a la propiedad, el derecho a la seguridad y la resistencia a la opresión.

"La libertad, nos lo enseña la historia, nunca la tenemos para siempre; se debe defender cada día en la misma forma en que la defendieron tantos héroes a lo largo de la historia al costo de sus vidas. Y la han defendido en los campos de batalla, en los campos de concentración, en las mazmorras de las dictaduras.

"La libertad" --continúa Berlusconi-- "es como el aire o la salud: es cuando nos falta que nos damos cuenta de que es un bien supremo e indispensable para vivir con dignidad. En una nación moderna, la libertad es lo que define la relación entre el ciudadano y el Estado. La falta de libertad conduce de inmediato al autoritarismo y la dictadura.

"No queremos que el Estado sea el santo patrón de nuestras sociedades, el único facultado para decirnos lo que debemos hacer, comer y vivir. No debe el hombre estar al servicio del Estado, sino el Estado al servicio del hombre. O más bien, se debe siempre combatir la pretensión de unos hombres de ser la materialización y representar la voluntad del Estado".

Ni libertad ni democracia están a la venta

"Las únicas reales oligarquías" —prosigue Berlusconi— "son las formadas por individuos que usurpan los poderes del Estado para imponer su voluntad, sus ideas, sus supersticiones y sus apetencias". Oligarcas nunca fueron los grandes empresarios de la Rusia soviética, de la Alemania nazi y la Italia fascista, o de Cuba antes de Castro y ahora Venezuela, sino las pandillas alrededor del déspota que asumieron el poder sobre vidas y haciendas. Oligarcas no son los emprendedores salvadoreños que generan empleos y producen los bienes y servicios que la población necesita, sino las mafias políticas y aquellos grupos que por la fuerza se apoderan de actividades diversas.

"Nosotros de la derecha" —nos dice Berlusconi— "creemos en la libertad y todas sus manifestaciones: en la libertad de pensamiento y de opinión, en la libertad de expresión, en la libertad religiosa, en la libertad para asociarse. Creemos en la libertad para emprender y crear, y en la libertad de mercado. Creemos en reglas claras y sensatas para todos. La libertad no es una concesión de los gobiernos porque es anterior al Estado y a toda forma de organización social. Es parte intrínseca del hombre. Y el Estado debe ser el gran defensor y garante de la libertad para ser legítimo y democrático, no una dictadura".

No debemos tolerar sin montar su defensa, que nuestras libertades y nuestra democracia se anulen en provecho de despotismos extranjeros, como ya ha sucedido en el Hemisferio.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
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