La nota del día
No quedan en el mundo justicias por inventarse
Nos debemos a nuestra Constitución pero nos debemos más al espíritu y a las decantadas doctrinas del Derecho Romano
Miércoles, 4 de Marzo de 2009
No hay justicias por inventar, por lo que ningún partido político, ningún candidato, está ni moral ni intelectualmente facultado para imponer sobre un pueblo los esquemas o modelos que se le ocurran a él o a sus asesores. Que a los pobres venezolanos, como en su momento a los cubanos, a los nicaragüenses y antes a los rusos y a los alemanes los forzaron a vivir y morir bajo el chavismo, el castrismo, el "sandinismo", el comunismo y el nazismo, no cambia una realidad: se trata de fabricaciones aberrantes y diabólicas, el traje de barbaridades cortado a la medida del carnicero de turno.

La historia del Derecho y, por ende, de los esfuerzos por hacer justicia, es una recopilación de notas al margen del cuerpo jurídico romano. Al día de hoy y en el futuro, los fallos más justos, más racionales, más hermosos y nobles, serán las aplicaciones que se hagan a particulares planteamientos, de la doctrina y el pensamiento de los romanos.

Nos debemos a nuestra Constitución pero nos debemos más al espíritu y a las decantadas doctrinas del Derecho Romano. Nadie va a corregir ni menos a suplantar un cuerpo de preceptos y tradiciones que es el más precioso legado de la civilización occidental, por las ollas podridas, "le pot pourri", que ahora pasa como el "socialismo del Siglo XXI", los programas de los movimientos comunistas centroamericanos o la pestilente constitución que Evo sometió a referéndum en Bolivia.

Dicen lo que quiere oír su interlocutor

Con una pasmosa ingenuidad en El Salvador muchos analistas --y el calificativo se contradice con las interrogantes que plantean-- quieren saber si el candidato de los comunistas, Funes, "va a respetar la Constitución de la República". Sobre esto hay dos consideraciones de rigor:

La primera, que Funes no tiene ni la capacidad intelectual ni menos la moral para entender y valorar en su real dimensión lo que son las verdaderas esencias del ordenamiento constitucional de nuestro país. Nuestra Constitución es un cuerpo remendado, con graves incongruencias, pero que en lo medular se ajusta al esquema jurídico vigente en las grandes democracias. Suprimir o desvirtuar lo importante, como es lo que los rojos vienen adelantando sobre la propiedad y los contratos, simplemente destruye el conjunto, deja un bagazo sin vida;

la segunda, que tanto Funes como la banda que lo postula van a decir lo que quiere oír su interlocutor. Ellos son respetuosísimos de los poderes del Estado, van a mantener el TLC, creen en la empresa privada (pero también en los "cambios profundos"), valoran la vida humana, tienen compasión, son piadosos creyentes, defienden a la juventud, etcétera. Lo último es el programa de Madre Feliz y la Fábrica de Empleos.

Allá los pobres de entendederas que se dejen seducir por esos cantos de sirenas. Lo terrible es que si son más que los cuerdos, el país cae en la más espantosa desgracia. La inmediata consecuencia de una victoria de los comunistas en marzo es que en pocos meses la mitad de la gente va a quedar sin trabajo.

Piensa, estimado lector, en lo que dijo Facundo Guardado en un programa de Marvin Galeas: Funes no tiene control ninguno sobre los diputados comunistas en la nueva Legislatura; todos obedecen al sector más radical que deja a Chávez, en comparación, como un pequeño burgués.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
ADEMÁS EN
PUBLICIDAD