La mayoría de estudios de opinión que se publicaron en las últimas semanas, indican que una mayoría de capitalinos reconocen que es el candidato de ARENA el que ha presentado mejores propuestas. Por su parte la campaña de la actual alcaldesa y candidata ha sido floja en su parte publicitaria. Y no puede ser de otra manera puesto que la publicidad no puede sustituir al producto. Y el producto, es decir los resultados de la gestión, son en realidad muy pobres.
La verdad está a la vista. La ciudad es un inmenso basurero, excepto en aquellas zonas donde los vecinos y la empresa privada hacen el esfuerzo por mantener la limpieza y el ornato. Al problema de la basura, se añade el desparpajo de ventas callejeras y la proliferación de antros. En mi opinión esta es la peor gestión municipal en la historia de la ciudad.
Tanto es así que el comando de campaña de la actual alcaldesa y candidata tuvo que recurrir, de emergencia, a la imagen del candidato presidencial. El razonamiento tras este último recurso es que ante la imposibilidad de vender como buena una pésima gestión, se debe convertir la elección municipal en un referéndum por el cambio. Es decir convencer a los capitalinos que a pesar de la basura, el desorden y los antros, voten por el partido que dicen representa el cambio. Está difícil.
Es difícil porque si algo hay que cambiar es precisamente la forma en la que ciudad ha sido gobernada en estos últimos años, especialmente en los últimos tres. La alcaldesa está consciente de ello y también sabe que, muy a pesar de encuestas y anuncios, la posibilidad de que pierda es bastante alta. Prueba de ello es que a última hora su comando de campaña tuvo que recurrir a la desesperada estrategia de descalificar al oponente mediante el viejo y sucio truco de la silueta anónima. Los expertos en campañas y comunicación política saben que esos son recursos que se utilizan ante la clara posibilidad de una derrota.
Los resultados del domingo en general, dependiendo de los posibles escenarios, arrojarán una nueva luz sobre la forma en que se ha venido desarrollando este prolongado proceso electoral. El FMLN, con el manejo de las encuestas, ha querido hacer creer al electorado que ya ganaron las elecciones. Han vaticinado una barrida en las elecciones del domingo y una segura victoria en la presidencial.
La barrida, de acuerdo a sus datos y discurso, implica obtener más alcaldías de las que tienen en la actualidad, más de las que tiene ARENA y sacar, según afirman, 44 diputados. Si el resultado de la jornada del domingo es ese, pues habrá que reconocer que ellos y algunas casas encuestadoras tenían razón. Pero si los resultados son reñidos o a favor de ARENA, la estrategia montada alrededor de las encuestas simplemente se derrumbará y lo mejor será que las casas encuestadoras que vaticinan una barrida no vuelvan a publicar nada. La credibilidad será casi nula.
Pero nada ha pasado todavía. Todo es pura especulación. Estas pocas horas que faltan para el domingo, los salvadoreños y sobre todo los capitalinos debemos reflexionar con serenidad sobre la forma en que vamos a votar. Son demasiadas cosas las que están en juego como para llegar a las urnas movidos por la emotividad que generan los lemas de campaña. Antes de marcar la papeleta tratemos de ver más allá de los anuncios, veamos nuestro propio entorno y la experiencia de países vecinos. Pidamos a Dios sabiduría.
En el caso de la capital, donde trabajo y paso la mayor parte de mi tiempo durante la semana, está a la vista que la actual administración es un fracaso. Las consecuencias de ese fracaso las sufrimos todos, independientemente del partido político de nuestras preferencias. En mi opinión, y lo digo sin tapujos con todo el derecho que me asiste a decir lo que pienso, Norman Quijano, por la energía demostrada, por su capacidad de trabajo, propuesta y ejecución merece ganar.
*Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@cinco.com.sv