Como Diario exigimos que cada respuesta se pueda auditar en el sentido de conocer y comprobar la identidad del encuestado, la hora y fecha en que se le contactó, su dirección y cualquier otra información relevante. Esa información está disponible para respaldar lo que se publica.
La encuesta se realiza escogiendo a personas representativas de la población, evitando que respondan a perfiles o se ubiquen donde sus opiniones coincidan, digamos en parques del centro capitalino o la zona roja de Soyapango. Y para asegurar la mayor independencia, lo reiteramos, no son encuestas efectuadas por una dependencia del periódico.
Se nos preguntó, en una entrevista televisada, por qué había tanta diferencia entre los resultados de las encuestas realizadas por los principales medios informativos y las de otras entidades. Sin menospreciar el trabajo ajeno respaldamos lo nuestro, principalmente por la no relación de propiedad y por el hecho de llegar a resultados que se pueden auditar y demostrar como plenamente veraces.
Hablan de "fraude" para justificar violencia
En el caldeado ambiente electoral del momento hay un perverso interés en que uno de los partidos esté, en las encuestas, muy por encima del otro; sólo en tal manera es que más tarde se puede acusar al gobierno de perpetrar un fraude y, por tanto, justificar las peores agresiones contra el país. Fue la acusación de fraude electoral en las elecciones de 1972, cuando perdió una coalición de izquierda encabezada por Napoleón Duarte, que se justificó la escalada del terrorismo urbano, la posterior formación de un bloque, el FMLN, en La Habana y la consiguiente carnicería que tuvo lugar a lo largo de doce años, que nos dejó tremendamente victimizados y empobrecidos. Un fraude electoral no justifica casi cincuenta mil muertos y el arrasamiento de nuestra economía. Pero de eso y más son capaces grupos de fanáticos y quienes se prestan a sus conjuras.
Acusar "por adelantado" es vieja maña roja. Su candidato Funes aseveró, un día después del terremoto de 2001, que el gobierno se estaba robando la ayuda extranjera cuando ningún país había anunciado que iba a darnos asistencia y ni un solo litro de suero o tienda de campaña había llegado a Comalapa. Como es natural, nunca se pudo comprobar tan grande mentira, como no tienen los rojos prueba alguna de un hipotético fraude aunque el gobierno ha comenzado entregando a la OEA los listados de votantes. Dios libre a El Salvador de una nueva carnicería y desbordes de violencia de parte de los comunistas alegando que "hubo fraude"; de lo que son capaces se vio en los Ochenta y, recientemente, en el último recuento de votos por la alcaldía de San Salvador cuando fue electa la Reina de la Basura.