El gobierno de El Salvador no solamente ratificó este tratado, sino participó junto a otras naciones soberanas en la negociación del texto a finales de la década de los 70. Es importante señalar este punto, ya que el Comité ante el cual se presentará El Salvador no representa a ninguna nación soberana, sino que constituye un grupo de académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales, en su mayoría. Este grupo de individuos, no siendo representantes de ningún Estado, sino únicamente de sí mismos, presionará al gobierno de El Salvador a derogar sus leyes de protección al no nacido relativas al aborto provocado.
La CEDAW ni siquiera menciona los términos "aborto" y "salud reproductiva. Las naciones que negociaron este tratado hace años decidieron no incluirlos; El Salvador ratificó este tratado bajo el entendimiento que estos asuntos no eran parte del tratado. Sin embargo, el Comité de la CEDAW ha reinterpretado arbitrariamente el tratado para incluir un "derecho" al aborto. Además, el Comité de la CEDAW ha dado instrucciones a más de 80 países para que cambien sus leyes sobre aborto. En aquellos países donde el aborto es ilegal, han instruido a los gobiernos legalizarlo; en aquellos países donde el aborto ya es legal, han indicado a los gobiernos que deben subsidiarlo con fondos públicos. El Comité de la CEDAW está ansioso por expandir el aborto globalmente
Existen otros ultrajes que demuestran la naturaleza radical de este Comité. El Comité criticó a Irlanda por permitir a la Iglesia Católica tener excesivo impacto en su política social. El Comité alabó a Andorra por la disminución de matrícula de niños en escuelas católicas. El Comité criticó a Eslovenia porque solamente el 30% de los niños menores de 3 años se encontraban en guarderías estatales. El Comité recomendó a Kirguistán legalizar el comportamiento homosexual. El Comité instruyó a Libia reinterpretar el Corán de acuerdo a los lineamientos del Comité. El Comité criticó a Belarús por establecer el Día de la Madre, que, según el Comité, promueve un estereotipo cultural negativo.
Los promotores de la CEDAW alegarán que estas recomendaciones del Comité no tienen carácter vinculante u obligatorio para los estados y en esto tienen razón. El problema es que el Comité se ha abrogado la facultad de reinterpretar un tratado que no tiene derecho a interpretar, y sus reinterpretaciones son luego utilizadas por abogados radicales que proclaman nuevos "derechos" humanos internacionales. En 2006, la Corte Constitucional de Colombia derogó sus leyes sobre el aborto citando en la decisión las recomendaciones de la CEDAW.
Esto es lo que le espera a El Salvador. La premisa ha sido establecida en otras directivas del Comité y en el primer reporte sobre El Salvador de 2003. En ese reporte, el Comité expresó preocupación "ante los obstáculos que enfrentan las mujeres para obtener acceso a servicios de salud adecuados…", lo cual podrá parecer inofensivo; sin embargo, no lo es. Al igual que con otros países, el Comité ha sentado de esta manera las bases para recomendar la legalización del aborto en El Salvador, ya que, en su opinión, el aborto es parte del derecho de la mujer a acceder a servicios de salud adecuados.
El hecho de haber ratificado el tratado de la CEDAW no es en sí mismo equivocado. Es innegable que los derechos de la mujer alrededor del mundo no han sido realizados. Pero el gobierno y el pueblo de El Salvador deben saber que un órgano antidemocrático ha tomado el control de la Convención. Este Comité busca pasar sobre los principios soberanos del Estado de El Salvador, mientras oscurece un entendimiento adecuado del derecho internacional y las relaciones internacionales al tiempo que intenta obligar a su país a legalizar el aborto.
Cuando el gobierno de El Salvador se presente ante el Comité de la CEDAW dentro de unas semanas, debe enfrentarse al Comité indicando que no tiene derecho a reinterpretar una Convención vinculante, ni derecho de dictar el contenido de las leyes de aborto de El Salvador.
*Piero Tozzi, abogado, vice-presidente ejecutivo del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos (C-Fam), organización con sede en Nueva York. Ligia De Jesús, abogada hondureña, egresada de Harvard Law School.