La sociedad de la información es lo mismo que la edad del conocimiento, el mundo de hoy, en el cual el saber es lo decisivo de la producción y el intercambio. Y el saber está en permanente y cada vez más acelerada transformación.
El mercado y las oportunidades de trabajo para un comunicador, empero, depende de la formación que tenga. Cuando el estudiante de periodismo aprende y se ejercita con una medida de rigor en las disciplinas básicas, le sobra capacidad para adaptar lo que sabe a cualquier actividad fuera de lo muy especializado (digamos la práctica veterinaria). Pero una organización dedicada a suministrar servicios veterinarios o preparar una comunidad para enfrentar cataclismos hará muy buen uso de los conocimientos y el entender del que averigua, resume e informa. Con los comunicadores ocurre igual que con los filósofos en la actualidad: más y más empresas y consorcios tienen en sus directivas a profesionales en el pensar con lógica.
Se nos viene a la memoria una anécdota de De Gaulle: al inicio de su presidencia el general se lamentaba de no tener en su gabinete a alguien "que escribiera bien el francés", vale decir capaz de proyectar con claridad, precisión y grandeza literaria, sus visiones y propuestas. Hasta que encontró a ese gran comunicador, Georges Pompidou, su sucesor como jefe de Estado.
Los rellenan de saberes inútiles
El comunicador debe ser, en primer lugar, un profesional del lenguaje: Hablar y escribir el español correctamente, con elegancia y claridad, ser conciso y preciso, es lo que sólo unos cuantos de los egresados de las universidades salvadoreñas pueden hacer, en particular los que cursan en la UES y en la "universidad curas de sotana roja". Hay un muchísimo mayor esfuerzo de parte de sus mentores en condicionarlos ideológicamente que en prepararlos bien para la vida.
Cuando en la universidad no se aprende a escribir bien cuesta muchísimo lograrlo más adelante, ya que no se adquirió ni la sensibilidad ni la disciplina para cuidar lo que se expresa. A esto se suma que por enseñarles materias de relleno (como "Análisis de hechos contemporáneos", con enfoque marxista, cuatro capítulos; "Nuevos movimientos sociales" ¿Chavismo? ¿Fundamentalismo islámico? ¿FARC-cismo?; "Comunicación e inspiración cristiana", según los teólogos liberacionistas), se desperdician posibilidades y tiempo para que los alumnos aprendan inglés y otros idiomas y conozcan además lo básico de la buena administración de recursos. El resultado es que egresan sabiendo algo de lo irrelevante y poco de lo esencial.
En las redacciones de los diarios, donde más cuidado hay que tener con el lenguaje, se hace lo posible para corregir y capacitar, aunque mañas y malos usos son muy difíciles de superar. Se leen frases con dos verbos, comas donde deben ir puntos, palabras repetidas tres y cuatro veces en el mismo párrafo…