La nota del día
Se debe forjar la alianza de la gran derecha nacional
El candidato Ávila lo sabe, como sabe que la derecha no es ni ARENA ni su dirigencia, sino en primer lugar el orden de libertades, de civilización que es la gloria de Occidente
Domingo, 29 de Junio de 2008
Por la gravedad de la amenaza que se cierne sobre nuestro país -caer en manos de una banda de fanáticos- la gente de bien debe unirse y montar la defensa de nuestras libertades y proteger un sistema de vida basado en el Orden de Derecho, los fueros de las personas y las decisiones voluntarias de la gente. Los demócratas de corazón, los que producen, comercian y laboran en paz y sin envidia, los que nunca se asociarían con grupos de delincuentes, los que creen en el Derecho y la institucionalidad, tienen que hacer causa común, proteger al país y proteger a sus familias y su futuro.

Por las peculiares circunstancias en que nos encontramos se hace necesario, si no imperativo, forjar una gran alianza de los sectores que quieren paz y que rechazan el odio y la lucha de clases. Pero enfrentar un movimiento financiado masivamente desde el exterior por petrodólares y narcodólares, que hace del engaño, de la demagogia, de la desinformación y del resentimiento la base de su propaganda electoral, va más allá de las posibilidades de un solo partido político.

Por hoy sería prematuro, a juicio nuestro, que el candidato de ARENA escoja a un compañero de fórmula mientras no avancen negociaciones y se llegue a acuerdos básicos con lo que constituye la derecha amplia. A esto se agrega que el público no contempla un número adecuado de candidatos idóneos que respondan al perfil que requiere la coyuntura política actual; se debe buscar a personas con liderazgo natural, a las que no se vincule a la dirigencia de ARENA y que sean exitosas como profesionales, sin esqueletos en su pasado.

El candidato arenero, como todo político sensato, tiene que superar lo que por desgracia se ha vuelto costumbre y norma: que sea él mismo como abanderado del partido quien escoge a su equipo de trabajo, designe a su sucesor, maneje las estructuras partidarias y se encierre en un círculo de allegados. La derecha debe evitar caer en lo que sucede actualmente con la extrema izquierda, que ha concentrado en un solo hombre el poder de decisión y en un grupo de cabecillas "históricos", la gerontocracia que viene arrastrando desde antes de la guerra, la representatividad frente al público y el manejo de las acciones políticas y de calle.

Llegar a entendimientos, sumar voluntades

El país ha podido resurgir de la terrible devastación causada por la guerrilla y el desgobierno duartista en la Década de los Ochenta, defender libertades básicas y, en primera línea, la libertad de expresión, abrirse al mundo y sostener su democracia, porque la derecha está en el poder. ARENA continúa como la primera fuerza por su capacidad de renovarse; los comunistas están cohesionados por la dictadura interna que mantiene los privilegios de la camarilla bajo control del castrismo. La derecha siempre está abierta al debate interno y a la fuerza de la opinión pública, mientras la izquierda radical, la aliada del binomio Chávez-FARC, se cohesiona alrededor del dogma y el miedo.

El candidato Ávila lo sabe, como sabe que la derecha no es ni ARENA ni su dirigencia, sino en primer lugar el orden de libertades, de civilización, que es la gloria de Occidente y lo que compartimos en ideas, aspiraciones y formas de vida con las primeras democracias de la Tierra. Eso obliga a los entendimientos, a sumar voluntades.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
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