La nota del día
Ataca a medios libres, no a narcosecuestradores
La intolerancia a lo que dicen otros, se trate de críticas, humor, irrespetos o investigaciones, es norma y casi mandato en la banda que postula a Funes
Lunes, 23 de Junio de 2008
Que no va a permitir que el director de un medio insulte impunemente a funcionarios, miembros de partidos políticos o a su augusta persona si llegara a la Presidencia afirmó el candidato de los comunistas, Funes, una amenaza más al ejercicio del periodismo en El Salvador. Funes ataca "la actitud" de este Diario y en general a los medios y comunicadores que le critiquen o abran sepulcros blanqueados.

La Constitución garantiza la libertad de palabra, incluyendo la libertad de actitud, la mofa, la caricatura, el irrespeto, el estar en total desacuerdo, el derecho a investigar, "a sacar trapos al sol", a recordar y a preguntarse. Se garantiza la irreverencia, la duda, la profecía y hablar anticipadamente de lo que va a suceder si la banda que lo postula ganara las elecciones.

Lo que ahora le preguntamos es cómo hará valer su propósito de "no tolerar que impunemente" editorialicemos, el que nos cause risa la hipocresía o la incapacidad de los que se desenvuelven en la vida pública.

Que supuestamente se burlen de funcionarios, políticos o individuos que por decisión propia ocupan espacios públicos, es lo normal y además lo esperado en toda democracia. Por ello Harry Truman, quien ordenó el horror de Hiroshima y Dresden, decía que si a alguien le molestaba el calor, que se saliera de la cocina. Si el señor Funes cree que se burlan de él cuando se le señalan sus contradicciones y falsedades, su incapacidad y su fanatismo, que regrese a su oficio de criticante.

Lo de "impunemente" tiene su historia en esta casa. A nuestro fundador la dictadura martinista lo persiguió, exilió y agredió por sus "actitudes", como fue el caso a inicios de los Sesenta y en otras varias ocasiones. En los años de la locura, a EL DIARIO DE HOY le suprimieron toda la publicidad estatal, le negaron información (que a la postre resultó ser sólo propaganda de ese despreciable régimen) y se le hostigó en lo que pudieron. En los últimos años hemos sido enjuiciados por mafiosos y sinvergüenzas, juicios que prosperaban sin base jurídica alguna. No se olvide que individuos "de la talla de Schafik" (como dice Funes) regularmente nos amenazaban y amenazaban a los medios y a sus periodistas en las marchas rojas.

Dentro de la banda nadie critica

Funes no ha sido capaz de condenar a los narcosecuestradores de las FARC ni los atropellos de Chávez contra los medios de su país ni la total supresión de libertades en Cuba (no digamos de la libertad de expresión) pero nos acusa por "actitud" e "insultos".

Es muy grave que un candidato amenace a periodistas, informadores, editores y dueños de medios, pues no cuesta anticipar lo que haría una vez en el poder. Sin medios independientes y libres un país queda amordazado, a merced de capataces.

La intolerancia a lo que dicen otros, se trate de críticas, humor, irrespetos o investigaciones, es norma y casi mandato en la banda que postula a Funes: regularmente hay purgas, se han dado asesinatos y se persigue al que se opone a los cabecillas. En cualquier asociación, gremio o entidad que cae bajo su control, de inmediato hay una sola línea, una sola voz: los disidentes son espurios, "vendidos", gusanos. Ellos y sus familias de inmediato quedan en peligro.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
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