La nota del día
Sin pensar en los efectos quiere cortar con Taiwan
Lo probable es que sea parte de los condicionamientos de Chávez a cambio del dinero que envía a los efemelenistas
Jueves, 5 de Junio de 2008
La ley garantiza a los ciudadanos "el derecho de audiencia", lo que el sentido común impone o aconseja a toda persona sensata: antes de decidir lo que involucra a otros, hay que oírlos, pensar en ventajas y desventajas, informarse, discutir y analizar.

Por tal razón pensamos que lo declarado por el candidato comunista Funes de que rompería relaciones con China Nacionalista, es un exabrupto que nadie públicamente le estaba exigiendo o que responda a lógica alguna. Lo probable es que sea parte de los condicionamientos de Chávez a cambio del dinero que envía a los efemelenistas. Hasta donde sabemos el candidato no indagó sobre los programas de asistencia que aquí desarrollan los taiwaneses, ni sobre las consecuencias políticas y económicas de un rompimiento tan grosero, o respecto a la cantidad de salvadoreños y de las actividades que literalmente se quedan "con la espalda al aire". Todo a cambio de un hipotético aprovechamiento de oportunidades del gran mercado de China Continental.

¿Pero, quiénes y en qué forma producirían de manera competitiva los bienes que en la cabeza de Funes los chinos nos comprarán con entusiasmo? Dado el discurso de Funes y los antecedentes delictivos de tantos en el movimiento que lo postula, no habrá muchos empresarios que se arriesguen a invertir en la clase de país que la izquierda radical viene anunciando, un país sin seguridad jurídica donde las decisiones se tomarían sin consulta alguna y por revanchismo. Perderíamos lo que ya tenemos con una China sin lograr nada de la otra, como le sucedió a Costa Rica.

Todos estamos unidos como productores

Hay peores señales respecto a nuestras relaciones comerciales. El candidato Funes dijo que "va a estudiar" el TLC con Estados Unidos, estudiar lo que la experiencia de los últimos dos años y meses demuestra que es un tratado que está acarreando enormes beneficios a El Salvador. Gracias al TLC se han recuperado los varios miles de empleos que se perdieron al cerrar maquileras, empleos de mejor calidad y mejor remunerados. Ni Funes ni nadie tendría que estudiar lo que se puede ver a la luz del día: han crecido nuestras exportaciones de productos no tradicionales con mayor valor agregado localmente. Las empresas que se han formado, que van de pequeñas a medianas, emplean mano de obra más calificada y han desarrollado su propia tecnología y mercados de exportación. Funes "va a estudiar" lo que cualquiera mira con sólo abrir los ojos. Resulta obvio que detrás de la campaña contra el TLC (los diputados comunistas se opusieron al tratado e inclusive han interpuesto amparos en la Corte Suprema para anularlo) está la mano de Chávez, que promueve su propio plan de Alba.

Anular un tratado que está operando con éxito y que ha propiciado la fundación de muchas medianas y pequeñas empresas, no sólo enviaría las peores señales a los inversionistas que se interesen por nuestro país, sino que causaría graves perjuicios en todo el sector productivo nacional al empujar a muchos negocios a la quiebra.

La producción de bienes y servicios se realiza dentro del complejo y casi infinito entramado que une a todos los negocios y a sus miembros en un país y el mundo. Romper un eslabón de inmediato causa desequilibrios en el conjunto, incrementando en nuestro caso los problemas derivados de la crisis mundial.

El Diario de Hoy no es responsable de las opiniones de sus columnistas y colaboradores
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