El hombre lo dice con la prepotencia y malacrianza que lo caracterizan, pues ni siquiera agradece lo mucho que los taiwaneses han venido haciendo por El Salvador desde hace décadas. Se pueden decir las cosas, pero las personas educadas saben cómo hacerlo sin caer en lo que es un insulto.
¿Qué valor ético tiene o no tiene el que Taiwan no pertenezca a las Naciones Unidas? Una organización que cuenta entre sus miembros a dictaduras como la de Corea del Norte, Zimbabwe, Cuba, Venezuela y Libia puede pretender muchas cosas, pero no ser una guía moral para el mundo. Taiwan no era miembro cuando la Rumanía de Ceacescu, la Bulgaria de Zhikov y la Albania de Hoxa se sentaban en la ONU, pese a ser regímenes sin libertades, monstruosos.
Taiwan ( al contrario de Cuba y Venezuela) es una democracia asentada cuyas credenciales nadie discute y la mayor parte del mundo admira y respeta. En China Nacionalista a diferencia de China Continental, hay plena libertad de expresión, hay numerosos y vigorosos partidos políticos de las más variadas tendencias, las personas son libres para salir y entrar del territorio e inclusive invertir en la China semi roja; el gobierno no interfiere con las comunicaciones ni con lo que la gente por su propia voluntad hace y pretende lograr. El país es un emporio de riqueza con uno de los más altos ingresos per cápita del mundo.
Hay otro contraste importantísimo en este tema: que China Nacionalista y como lo decimos al inicio de la nota, viene ayudando a El Salvador en muchísimos campos, especialmente en lo que respecta a la transferencia de tecnología y la modernización de la agricultura. Este gran esfuerzo da empleo a muchos cientos de salvadoreños y contribuye a que decenas de miles mejoren su calidad de vida al elevar su eficiencia como productores.
Unos construyen, otros sólo saben destruir
Los taiwaneses han venido a enseñar, a construir, a ser una puerta de El Salvador en Asia.
Hay otra cara en este asunto: que la banda que postula a Funes nunca generó empleo alguno, nunca construyó nada, nunca educó, nunca formó profesionales capaces, nunca introdujo tecnología, o cultura, o saberes, o artes o decencia.
China Nacionalista nos ayudó mucho a reconstruir lo que la guerrilla roja destruyó a lo largo de doce años; a reconstruir en lo material y a devolver confianza y entusiasmo a un sector, el rural, que fue una de las víctimas principales de enloquecidos que querían darle fuego a todo. Los que arrasaban, robaban cosechas, aniquilaban hatos ganaderos, incendiaban ingenios, entorpecían las labores agropecuarias y que provocaron el gran éxodo, la fuga despavorida de campesinos a las ciudades y a Estados Unidos, quieren cortar relaciones con los que nos han asistido y enseñado mucho. Puede que la orden venga de Chávez.
Hay 24 países con una relación muy especial con China Nacionalista y casi doscientos que compiten entre sí para vender en la otra China. No entender lo que conviene a El Salvador es muy grave…