La campaña es el reverso de la imagen "moderada" que la extrema izquierda pretende dar con la candidatura de Mauricito el rojo: oficialmente han dejado de hablar de revolución, de expropiaciones, de perseguir a los burgueses y de implantar un régimen marxista-leninista en el país, pero continúan difamando, sembrando el odio, azuzando a unos sectores contra otros. Y por encima, no se cansan de prometer imposibles: que los taxistas van a recibir gasolina gratis, que parcelarán las tierras para entregarlas "a quienes las trabajan", que subirán salarios en el momento mismo en que asuman el poder, que van a reducir los precios de la canasta básica, que en adelante los niños nacerán rubios y con ojos azules.
Los rojos perfectamente saben, pues tienen a muchos secuaces dentro del gobierno y las dependencias fiscales, que en la economía formal, organizada, se pagan impuestos, que se persigue a los evasores, que la mayor parte de grandes empresas tiene auditores fiscales de planta, que las cajas registradoras de las principales cadenas de supermercados, almacenes, gasolineras y otros negocios que manejan dinero al contado, están en línea, conectadas a los servidores de Hacienda. Hay además revisiones cruzadas: el que vende o presta un servicio a una empresa suministra los datos que permite fiscalizar a ambas.
Los impuestos directos son sólo parte de lo que las empresas y negocios pagan. Lo primero son salarios, lo que incluye las cotizaciones a la Seguridad Social (saqueada por mafias que manipulan los comunistas), los fondos de pensiones y lo que se cubre de vacaciones y aguinaldos. Muchas empresas brindan a sus empleados otras prestaciones, como clínicas, cafeterías y ayudas familiares, incluidas becas de estudio y viajes de capacitación. A esto se agrega lo que se contribuye a obras caritativas; las familias del sector productivo sostienen desde guarderías y asilos para niños y ancianos, hasta programas de enseñanza, como la Operación Red de EL DIARIO DE HOY que adiestra a casi dos mil jóvenes anualmente provenientes de toda la República, en el uso de la Internet.
Detrás del antifaz están los violentos
A los que nadie fiscaliza y evaden toda clase de cargas fiscales son los entes en manos de grupos efemelenistas, como las alcaldías rojas y la Universidad Nacional. La gente paga por servicios municipales pero las bandas dentro se gastan casi todo en sostener a sus activistas. De allí la pésima recolección de la basura, el abandono de parques, los baches en las calles y el descuido de las comunidades. Pagan parásitos y no cumplen con sus elementales obligaciones.
Lo más grave es que además de no rendir cuentas, en la UES se entrenan escuadroneros (comandos urbanos en formación o activos) y se lava el cerebro al estudiantado, estafando a los jóvenes y a sus familias.
Detrás del antifaz (Mauricito el rojo) están parapetados los violentos que desangraron al país en los Ochenta.