Momias y aterosclerosis

Por Mario Aguilar Joya* Jueves, 5 de Septiembre de 2013

Por mucho tiempo se ha considerado que la aterosclerosis o endurecimiento de las arterias denota un envejecimiento temprano del sistema vascular; este fenómeno se ha catalogado como un padecimiento característico de la vida moderna. Es así como con respecto a la aterosclerosis se han acuñado términos como "Enfermedad del Siglo XX", "Enfermedad del hombre moderno", "Enfermedad de las sociedades occidentales", entre otras.

Un estudio publicado recientemente en la Revista Médica Británica encontró que de un total de 137 momias de lugares tan variados como Egipto, las Islas Aleutianas en Alaska, Perú y otras zonas del sur oeste de América del Sur, cerca de la mitad de ellas tenían evidencia de aterosclerosis en arterias del corazón y/o cerebro. Lo interesante de este estudio es que las momias habían vivido entre los 1500 y 1000 años Antes de Cristo.

Se estudiaron los signos de calcificación vascular o endurecimiento de los vasos sanguíneos, encontrando que los vasos más afectados eran los del cerebro y corazón; previamente otras investigaciones habían descubierto signos de calcificación en los vasos sanguíneos en momias egipcias, sin embargo este es el primer estudio en evaluar los signos de calcificación secundario a endurecimiento arterial en momias de culturas tan variadas, con alimentaciones distintas, de edades disímiles y que vivían en diferentes regiones del mundo.

Este estudio demostró indicios de aterosclerosis en momias de tan diversos orígenes y de épocas en donde suponíamos no se conocía esta enfermedad; este hallazgo ha permitido a los investigadores sostener la hipótesis de que la aterosclerosis no es una condición médica característica del Siglo XX y que probablemente fue mucho más común en la antigüedad de lo que todos suponíamos.

Otro dato de interés con respecto a este estudio es que los cuerpos momificados pertenecían a diferentes clases sociales, excepto en el caso de las momias egipcias en donde todas eran de la elite social de esa época; anulando la teoría de que la aterosclerosis es una enfermedad de los estratos socio económicos elevados.

Los datos anteriores sostienen el fundamento que la aterosclerosis forma parte del proceso de senectud, lo que ha sucedido en el Siglo XX y principios del XXI es un aceleración de los procesos de envejecimiento por hábitos y estilos de vida incorrectos. La enseñanza de ese estudio es que no importa qué tan nueva o antigua sea la aterosclerosis, sino que la historia nos demuestra que esta enfermedad ha sido parte de la humanidad y que lo seguirá siendo por mucho tiempo. Es nuestra responsabilidad el cuidar la alimentación y los hábitos de salud adecuados para retardar su aparecimiento.

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com

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