Primero los docentes

Como siempre en campaña electoral, todos están ofreciendo mejorar la educación. No existe un candidato en un país como el nuestro donde no se ofrezca mejorar la educación. Es necesario tratar de profundizar en lo que esto quiere decir más allá de la exuberante comunicación electorera. ¿Qué significa mejorar la educación? ¿Esperamos lograr once años de escolaridad? ¿Cómo esperamos ubicarnos en términos de resultados académicos? ¿Cómo logramos ir más allá de las materias básicas para promover el desarrollo de seres humanos integrales, con habilidades para la vida, con consciencia de la importancia del respeto, la convivencia y la armonía?

Unos prometen que van a mantener y profundizar la entrega de los paquetes escolares, a impulsar el programa de una computadora por niño y la alfabetización digital, la educación bilingüe y las escuelas de tiempo pleno. Otros reconocen que la educación también es un eje importante de su plan de gobierno, porque es una herramienta de desarrollo, de generación de empleo y de riqueza para el país. Y hay todavía otros que hablan de lo prioritario de la educación en su plan, por lo que se comprometen a aumentar el presupuesto, mejorar las condiciones de los maestros, invertir en educación bilingüe y revivir el abandonado plan 2021.

Unas propuestas son mejores que otras, pero a todas les falta concreción y en general dirección estratégica. El famoso Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), proyecto de Diálogo Interamericano de Washington, D.C. y de Corporación de Investigaciones para el Desarrollo (CINDE) de Chile, propuso medidas clave para mejorar la calidad y equidad de la educación.

De todas las medidas es crucial enfocarse en la calidad de los profesores. Hay consenso en la comunidad de expertos que "el techo de todo sistema educativo es la calidad de sus docentes" (McKinsey). Por eso debemos promover que los mejores profesionales se dediquen a enseñar, que las personas más capaces opten por esta carrera tan importante para el país. No se ha hecho hasta el momento un esfuerzo adecuado para atraer precisamente al talento nacional para esta misión. Los sindicatos magisteriales pueden convertirse en rémoras de la calidad, en lugar de ser los más ardientes promotores de ella.

Recientemente El Diario de Hoy lanzó un nuevo componente para su programa EDUCA HOY que se enfoca en promover a los mejores maestros del país, Profe10. Este nuevo componente buscar "contribuir con la calidad educativa mediante el reconocimiento de programas innovadores, reconocer la abnegada labor de los docentes y también identificar sus buenas prácticas." Debemos en este proceso restaurar el valor social para esta profesión tan crítica para el futuro. Debemos promover un cambio en las actitudes de todos hacia la profesión docente.

Si nos enfocamos en las cuatro medidas clave identificadas por PREAL y expertos educativos, el país tendrá una verdadera nueva oportunidad. Primero, la administración pública de las instituciones debe ser compartida con la comunidad educativa en su conjunto (con EDUCO estuvimos cerca de un modelo adecuado); segundo, la inversión debe aumentarse significativamente (alrededor del 6% sobre el PIB); tercero, debemos cultivar los mejores docentes, y cuarto, tenemos que contar con sistemas de evaluación para medir las mejoras.

La receta está escrita. Ya depende de nosotros cómo la convertimos en proceso orgánico. Lástima que los intereses políticos siempre terminen arruinando la institucionalidad de los procesos de país a largo plazo. Hace unas semanas pedí una ley que nos obligue a invertir 6% en educación. Ahora debemos también asegurarnos que los mejores hijos e hijas del país se dediquen a educar a las nuevas generaciones.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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