OTROS EDITORIALES

¿Dónde echas gasolina?

Por Juan Valiente* Martes, 27 de Agosto de 2013

Cada vez que paso por una gasolinera de Alba Petróleos, pienso en las personas que deciden echar gasolina en ese lugar. Los salvadoreños a veces nos distinguimos por reconocer como logro cualquier ventaja obtenida personalmente. Hasta decimos que la "cachada" es permitida. Sin embargo, en este caso debemos tener cuidado y considerar incluso un boicot ciudadano a estas gasolineras.

Allí obviamente van a echar gasolina los fieles seguidores del FMLN, los que se han beneficiado con este negocio y los que siguen allí a pesar de su conversión en un partido conservador y nada revolucionario. No les importa. Van allí por lealtad, identificación o conveniencia. Asumo que otras personas que echan allí gasolina no cumplen con la caracterización anterior. ¿Pero a qué van los demás? He conocido algunos que creen que esos centavos de diferencia valen la pena. No caen en la cuenta que están cultivando precisamente la semilla que puede destruir al país.

¿De dónde saca su dinero Alba Petróleos para que el candidato del FMLN salga en periódicos regalando becas y también inaugurando partidos de fútbol? Hace unos meses escribí un artículo donde describía cómo el gobierno venezolano interviene, por medio de un modelo de financiamiento peligroso, en la política nacional dejando cientos de millones de dólares en manos de dirigentes políticos, operadores internacionales, que también son los dirigentes de Alba Petróleos.

Es dinero público (pues PDVSA es una institución estatal) que pertenece a otro país y que con un propósito en particular se deja en El Salvador en condiciones fuera de mercado. De las ventas de combustible, PDVSA deja a su empresa hermana en el país un porcentaje altísimo en condiciones de préstamo a largo plazo y a una tasa risible. Se habla de porcentajes cercanos al 40% de la factura total, de plazos de 20 a 25 años y de tasas cercanas al 1% anual.

Alba Petróleos no debe pagar el 100% de la gasolina que consume. Solamente paga alrededor del 60% y el resto PDVSA se lo presta para incidir en la política nacional. El exceso de efectivo además lo están usando los funcionarios del FMLN para quebrar el modelo de competencia que hace florecer la economía. En economía tal modelo de promoción empresarial que vende por debajo de su costo se llama dumping.

¿Cómo competimos si las condiciones de mercado del apacalancamiento financiero son tan diferentes? Las empresas prestamos al sistema financiero regulado a tasas de interés entre 5% y 12%. Alba Petróleos lo consigue al 1% o al 2%. ¡Pequeña gran diferencia! Esos puntos hacen la diferencia para el establecimiento de precios arbitrarios. Nada son los pocos centavos que vale de menos el galón de gasolina para el impacto real de esta diferencia en la tasa de interés.

No echemos gasolina en Alba Petróleos. No es sólo un tema de política. Es un tema ético. El dumping corrompe la naturaleza de nuestro sistema económico y es una práctica desleal. En los países más desarrollados la sociedad civil se precia de mantener a las empresas a raya en el cumplimiento global de obligaciones de distinta naturaleza. Se han organizado por ejemplo boicot contra empresas de renombre por mantener operaciones de maquila en condiciones miserables.

Ante la presión social y el establecimiento de estándares en la industria por los mercados internacionales, también empresas agrícolas han decidido tomar medidas de mejora de la infraestructura social en beneficio del personal. No podemos darnos el lujo de seguir actuando inconscientemente. No debemos echar gasolina en Alba Petróleos.

Ahora encima un periódico español reporta que pagan la deuda con café a precios inflados. Ya PDVSA encontró la forma de no dejarles sólo deuda a largo plazo, sino que también utilidad para que intervengan maliciosamente en la economía para distorsionarla y destruirla, o en la política dizque que con recursos propios. No se les olvide que los fondos al final también salieron de nuestros bolsillos. Cuidemos dónde lo gastamos.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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