"Ejercicios para desmontar la polarización…"

Un alto grado de polarización política continúa caracterizando a la Asamblea Legislativa. Una encuesta a los miembros de la legislatura 2012-2015, publicada por la Universidad de Salamanca con el apoyo de FUSADES, señaló que los partidos mayoritarios permanecen anclados en las extremas ideológicas. Al solicitar a cada uno de los legisladores de los diferentes partidos que se autoubicaran en un eje en donde el "1" representa a la izquierda y el "10" a la derecha, tanto ARENA que se ubica en el 8.14, como el FMLN que lo hace en el 1.96, se mantienen prácticamente en los polos opuestos alejando la posibilidad de destrabar los obstáculos que en la actualidad mantienen secuestrada la economía, la generación de empleo y la reforma política. El dato de la polarización no revela nada nuevo. Certifica un hecho que la mayoría de la gente acepta y con el que lamentablemente se ha resignado a vivir.

Que los partidos mayoritarios se sitúen muy cercanos a uno u otro lado del plano ideológico lo confirma la encuesta cuando se les pregunta a los diputados sobre aspectos en los que sus respuestas son diametralmente contrarias. Unos apoyan mayoritariamente la Alianza Bolivariana para Nuestros Pueblos de América (ALBA), mientras que los otros la rechazan y otorgan su pleno respaldo al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Los mismos que respaldan la iniciativa venezolana señalan también de manera abrumadora su acuerdo con la intervención del Estado en la economía y por el contrario quienes conforman el principal partido de oposición política consideran al mercado como el factor al que debería asignársele un papel protagónico en contraposición al Estado.

En los aspectos relacionados con la disciplina, la actividad parlamentaria y la representación, la polarización sigue mostrando su influencia. Cuando se les interroga a los diputados si se debería exigir siempre la disciplina de voto en el grupo, el 78% de los entrevistados del partido oficial opina que efectivamente el legislador debe votar como el partido se lo solicita, disminuyendo este porcentaje en el caso del partido tricolor. ARENA distribuye su opinión entre un 50% para que la disciplina del voto se exija, un 30% porque se permita que cada diputado vote según su criterio y un 20% para que unos temas estén sujetos a disciplina y otros no. Sólo el 8.7% de los legisladores del FMLN está de acuerdo en la libertad de voto independientemente de la decisión de que se trate.

Las diferencias siguen aflorando cuando se consulta a los diputados sobre el tipo de sistema de voto que prefieren. Esta pregunta tiene relación con la adopción del mecanismo aplicado por primera ocasión en las elecciones para diputados de marzo de 2012. En una escala de 1 a 10, donde "1" es un sistema de voto personalizado que permite votar directamente por el candidato y "10" un sistema de voto de lista cerrada donde debe votarse por la bandera, la puntuación media de los legisladores del FMLN es de 6.2. Al realizar la misma pregunta a los legisladores de ARENA, su puntuación media resulta en 1.8, es decir que este partido se inclina mayoritariamente por el sistema que permite votar por persona.

Por otra parte, aunque de acuerdo al estudio el 84% de los diputados salvadoreños se considera creyente y el 86% es católico, las opiniones se dividen al cuestionar a los legisladores sobre temas relacionados con la defensa de la vida y la desnaturalización del matrimonio. La encuesta refleja una mayor permisividad en materia de aborto y legalización de las uniones de personas del mismo sexo por parte del partido oficial y un rechazo mucho más marcado a este tipo de situaciones en el caso del partido mayoritario de derecha.

Debe señalarse que por fortuna y "extrañamente", porque el comportamiento de algunos de los entrevistados es contrario a los datos que revela la encuesta, en ámbitos estratégicos para la estabilidad del sistema político, los diputados acercan sus posturas y revelan respuestas coincidentes. Se trata de la estabilidad de la democracia cuya calificación de "muy estable" ha evolucionado del 4.6% del total de los diputados que opinaban así en 1994, hasta llegar a un 70% en 2012. Prácticamente todos los miembros de la Asamblea (93%) se muestra de acuerdo con la afirmación que "la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno", y en una escala de 1 a 9, donde "1" significa mínima confianza y "9" máxima confianza, los legisladores califican con un 8.29 su confianza en los últimos procesos electorales.

Confirmar el alto grado de polarización que existe en el Congreso salvadoreño debería motivar a los legisladores a un ejercicio sin agenda para la construcción de una propuesta que desde su visión identificara acuerdos mínimos en los que todos los grupos parlamentarios coincidan. Una experiencia de esta naturaleza podría arrojar resultados que muy probablemente no nos imaginamos.

*Columnista de El Diario de Hoy.