El sueño que dudablemente será

"No hay que decir de esta agua no beberé" o "nunca hay que decir nunca", dirían algunos, pero en esta ocasión, por lo menos tenemos la oportunidad previa de decir algo al respecto. Desde que ARENA perdió las pasadas elecciones o desde que Funes entró al poder, se ha especulado (comentarios liderados por el partido tricolor), que existieron unos casos exagerados, asquerosos e inaceptables de corrupción en el gobierno anterior. Algunos han dicho que incluso la misma corrupción ha sido protegida por el actual gobierno y aseguran que en algunas carteras del Estado ha continuado.

Lo que no me explico es cómo si por los últimos años ARENA estuvo atacando mucho el tema de la corrupción, hoy se ha callado. Este instituto debe comprometerse públicamente, sin temor a "no hay que decir de esta agua no beberé", poniendo realmente su boca en acciones y no en palabras. Varios queremos que se comprometan en que si regresan al poder por lo menos habrá unos cuantos funcionarios con casos gruesos de corrupción presos y humillados públicamente.

Los salvadoreños queremos que se castigue la corrupción de manera tajante, ya que en un país tan pobre como el nuestro, los corruptos son en realidad asesinos, pues por cada dólar que se llevaron que nos pertenecía a todos, no pudo ser invertido en medicinas para salvar vidas, mejores carreteras o incluso más policías para protegernos.

Pero, me da la impresión, al igual que probablemente a varios, que la persecución a la corrupción probablemente será un sueño, pues el próximo gobernante tendrá que poner ciertas cosas en prioridad, y claramente la política tendrá una considerable influencia dentro de esas prioridades. Entre ellas, negociar con algunos de los personajes más oscuros de la política salvadoreña para obtener suficientes votos en la Asamblea Legislativa para poder gobernar.

Sino, también se pudieran encontrar con un problema como le sucedió al ex presidente Enrique Bolaños, quien fue el vice-presidente de Arnoldo Alemán, el cual se dedicó a perseguir durante todo su mandato a su antiguo jefe. Al final, la popularidad de Bolaños estaba por los suelos, pues nadie identificaba sus obras y sólo su persecución contra Alemán y la población casi que llegaba a preferir un presidente corrupto pero con obras. Al final, Alemán hizo todo lo posible por entregarle el poder al presidente Daniel Ortega, a cambio de que no fuera perseguido legalmente (suena bien similar a un caso en El Salvador, pero puedo estar loco).

Esta columna es mi posible predicción de un regreso a ARENA, especialmente donde la sociedad civil supone estar influyendo sobre el plan de gobierno del Dr. Norman Quijano. Exigir que el partido se defina en estos temas ya sería un tremendo avance, pues sólo de esa manera podrán públicamente solicitar cuentas en un posible gane.

Todos debemos tener claro que existe una diferencia entre lo ideal y la realidad, pero si algo está claro es que si regresa al poder el hoy principal partido de oposición, posiblemente tendrá que ejecutar el mejor gobierno de su historia, si piensa continuar siendo una opción viable para las próximas generaciones.

Entonces la pregunta es, sin politiquería: ¿a qué realmente se compromete ARENA? Próximamente le estaré haciendo las mismas preguntas a todos los partidos políticos y candidatos.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR