OTROS EDITORIALES

Tres ideas sobre prensa y periodismo

Por Ricardo Chacón * Sábado, 27 de Julio de 2013

La prensa como institución social juega un papel preponderante en la sociedad democrática; sus labores informativa, de fiscalización social y de explicación de la realidad son fundamentales no solo para la convivencia de los hombres sino también para que las instituciones funcionen en forma adecuada.

Lo que se da en llamar fiscalización social, está relacionado fundamentalmente con la lucha contra los encubrimientos y opacidades de los grupos de poder, sean cuales sean, incluso los izquierdistas enquistados en el gobierno actual, que intentan aprovecharse de sus cargos, de su poder y fuerza, para pasar por encima de los intereses de la mayoría.

El presidente actual, que cuando ejercía el periodismo gustaba de este filón de la prensa democrática, ahora poco o nada hace para transparentar, no digamos sus viajes al extranjero (esas son minucias) sino los motivos de las grandes decisiones que tienen postrado a El Salvador. Qué reto el que tiene la prensa para superar estos escollos, luego que muchos de los ahora funcionarios públicos defendían al periodista fiscalizador, pero que ahora se conforman con una prensa sumisa, que debería informar según los "suculentos" boletines de prensa que poco o nada dicen de lo que sucede en las diversas instituciones de gobierno.

Informar y explicar la realidad es clave; "una persona bien informada" puede alcanzar los objetivos que se proponga, y no exageramos sobre todo en la actualidad, cuando los procesos tecnológicos, Internet y con ella los dispositivos de comunicación, han permitido que la información fluya no solo de manera abundante, sino además inmediata y, en muchos casos, con calidad.

He aquí un desafío y una deficiencia; por un lado, esa labor de los periodistas, no competir con los procesos informativos tal cual, sino cualificar la información que reciben los ciudadanos. Ahora no basta con informar primero y en forma escueta, esto lo hacen las redes sociales a veces mucho mejor, entre otras cosas, porque los ciudadanos ahora con aparatos electrónicos con tecnología de punta, pueden registrar los hechos casi en el mismo momento en que se producen. Los periodistas debemos recoger esta información, analizarla, contrastarla y pulirla para que sea inteligible para la población pero, a la vez, dar a esta los elementos de juicio necesarios para valorar la situación.

Periodismo de precisión le llaman algunos, periodista de investigación le dicen otros; se trata de develar la realidad a través de un trabajo de investigación con métodos científicos para extraer la esencia de la verdad, el porqué suceden las cosas, quiénes son los involucrados, por qué suceden los hechos, cuáles son las causas. Tales son las preguntas que guían el discurso de una nota periodística profesional, de trascendencia nacional e internacional.

A partir de estas primeras ideas, surge otro reto y otra deficiencia por superar en la prensa nacional; sí, me refiero a la confusión mental, a veces fruto no de la ignorancia sino de la mala fe de los políticos de poca monta, que utilizan a los periodistas y a la prensa como instrumento partidario, incluso como arma para tratar de destrozar al oponente.

En nuestra realidad esto adquiere distintos matices, incluso algunos de ellos, instrumentalizan a la prensa para combatir a los enemigos políticos, incorporando informes de "inteligencia" que se convierten en supuestas realidades, como fue el caso de varios trabajos de prensa contra las supuestas estructuras de narcos en el país.

El gran reto de la prensa es siempre operar con independencia y solvencia moral para abordar con dignidad los grandes temas nacionales, obscurecidos por el poder y la corrupción.

Muchos no terminan de entender tres cosas: una, los medios de comunicación se deben a sus audiencias, a sus lectores, a su público y esto nace de una doble dinámica que no podemos obviar, personas que se agrupan en torno a una necesidad informativa, y un medio de comunicación que se forma a partir de ese concepto con una identidad definida. Incluso los medios sin "definición y propensos al oportunismo" tienen su propio público. Otro punto es que la objetividad con la pureza de significado que nos enseñaron los libros de los funcionalistas, nada tiene qué ver con la realidad compleja donde el juego de intereses de los públicos y sectores se enfrentan a diario; los medios, si quieren ser "objetivos", no solo deben de esclarecer su punto de vista desde donde ven la realidad, sino también poner el mayor número de versiones sobre los hechos. Aquellos puristas que pululan con bandera de inocencia y profesionalismo deben mostrar sus bondades con hechos, hechos noticiosos que expliquen de mejor manera la realidad.

A diferencia de otras profesiones, la prensa y los periodistas tienen que cuestionar no solo los hechos de la realidad que tratan de contar, sino además poner en evidencia las diferentes versiones de los involucrados, y todo esto, bajo la premura del tiempo y las presiones de aquellos que se sienten complacidos o atacados cuando se habla de ellos y de sus gestiones, Esta es la labor diaria de la prensa. ¡Saludos a los periodistas en su día!

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

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