Lectura de la encuesta de JBS

Que el país va mal dice el ochenta y tanto por ciento de salvadoreños que nos decantamos por un cambio de rumbo, según las cifras de la última encuesta de JBS. La inseguridad es el tema que más nos abate, pero la situación económica expresada en desempleo, costo de la vida y pobreza, quedan "taco a taco" al sumarse y equiparar su número al de la inseguridad. Para ponerlo en términos simples, en los cuatro años de gobierno se desvaneció la enorme ilusión que despertó "el cambio" en la anterior campañaa presidencial, y la coalición gobernante --"el bloque" también tiene que ver en esto-- ha hecho pasar a la población de la esperanza a la desesperanza.

Así lee quien esto escribe la primera parte de la publicación de datos de la investigación pública de JBS, realizada ayer en este periódico. La lectura de las cifras que se publican hoy se vuelve un tanto más compleja porque los datos admiten mayores interpretaciones. Mi lectura es que si bien esta próxima elección continúa abierta para cualquiera de los contendientes, pues la diferencia en la simulación de votación (hecha con papeleta, foto y símbolo partidario de cada uno de los candidatos), muestra diferencias dentro del margen de error entre los tres candidatos; salen ya deficiencias que si bien no son nuevas sí se vuelven más claras a partir de los datos.

La más relevante es la debilidad partidaria de Unidad versus el FMLN y ARENA. Según la encuesta, Sánchez Cerén es el único que subió comparado con la encuesta anterior. El FMLN ha venido consolidando su voto duro, apoyado en Alba y en la masiva campaña gubernamental de cuatro años de gobierno, sobre la cual se montó el partido oficial atribuyéndose "las obras". Burbuja publicitaria tomando en cuenta la evaluación de la población sobre la gestión gubernamental. Las cifras indican que el FMLN está consolidando su voto duro, con el cual no se gana una elección en segunda vuelta, pero que va por el camino de pasar a ella.

El giro en ARENA ha sido interesante ya que parece que están parando la hemorragia interna que a través de estos cuatro años les han venido provocando las células externas y las internas. Al igual que el FMLN, está claro que ha empezado a reagrupar su voto duro y eventualmente a los votantes de ese partido político que le permitieron a ARENA ganar cuatro de las últimas cinco elecciones presidenciales. Al igual que el FMLN, a puro voto duro no gana, pero si logra superar la crisis que a través de los años le han venido provocando, pues también puede pasar a segunda vuelta.

Volviendo a lo de los cuatro años, cómo es entonces que los salvadoreños vemos muy mal al país en la primera parte de la encuesta, pero en la carrera de caballos el FMLN se ha visto parcialmente beneficiado con el tema. Mi respuesta a ello es que el país va de la patada pero la política comunicacional de Casa Presidencial es buena, además del trabajo que desarrolla Alba en el terreno. Faltan seis meses intensos de campaña y la elección está abierta para cualquiera de los tres candidatos. Acciones de la Asamblea como los madrugones y la resistencia a cumplir resoluciones de la Sala de lo Constitucional, posicionan a ARENA como única fuerza opositora.

Veremos.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.