Diagnóstico y tratamiento de la diabetes tipo 2

Por Pedro R. Urquilla* Domingo, 16 de Junio de 2013

La Sociedad Americana de Diabetes y la Asociación Europea para el Estudio de Diabetes publican periódicamente documentos sobre diagnóstico, prevención y tratamiento de la diabetes. Este artículo se basa en esos documentos y otros textos. Mis comentarios son de tipo general, sin entrar en los detalles de los medicamentos a usar.

El diagnóstico de diabetes se hace por pruebas de laboratorio que miden el nivel de glucosa en sangre en ayunas, o por la medición del porcentaje de hemoglobina a la cual se ha unido la glucosa (hemoglobina glicosilada); en este caso la muestra no necesita obtenerse en ayunas. La hemoglobina glicosilada refleja el nivel promedio de glucosa en el período de 2 a 3 meses antes del examen.

El diagnóstico de diabetes se establece cuando el nivel de glucosa en ayunas es de 126 mg por decilitro o más, o cuando la hemoglobina glicosilada es 6.5% o más. Ambas pruebas requieren confirmación. En personas con síntomas de diuresis, sed excesiva, y mucho apetito, un nivel de glucosa de 200 mg por decilitro o más establece el diagnóstico. El examen de tolerancia a la glucosa es otra prueba diagnóstica.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica, progresiva, y variable. Estas 3 características definen el tratamiento. La cronicidad de la enfermedad indica que el tratamiento será de por vida. La progresividad de la diabetes refleja la pérdida gradual de las células productoras de insulina en el páncreas y eventualmente lleva a la necesidad de usar varios medicamentos, incluyendo inyecciones de insulina. La variabilidad de la enfermedad exige que el tratamiento sea personalizado de acuerdo a la severidad y duración de la enfermedad, edad y peso del paciente, y presencia de otras enfermedades.

La dieta, el ejercicio, y la educación sobre la diabetes son los componentes básicos del tratamiento. En pacientes con diagnóstico reciente, alrededor del 50% responden con sólo dieta y ejercicio, 20 a 30% requieren medicamentos orales, y 20 a 30% necesitan insulina. La dieta debe ser de bajo contenido calórico y baja en grasas saturadas. El ejercicio recomendado es aeróbico (por ejemplo, caminar rápido) 30 minutos por día, 5 veces por semana. El objetivo de la dieta y el ejercicio es perder 5 a 10% de peso, o por lo menos no aumentar. Si después de 3 a 6 meses de dieta y ejercicio no hay respuesta, se comienza tratamiento con metformina. En otros casos, el tratamiento desde el principio incluye dieta, ejercicio, y metformina.

El objetivo del tratamiento de la diabetes tipo 2 es alcanzar un nivel de hemoglobina glicosilada menor del 7% (o menos de 130 mg de glucosa por decilitro en ayunas). Esto previene o retrasa las complicaciones que afectan los ojos, los riñones, y los nervios. Si el tratamiento se inicia pronto después del diagnóstico también es posible prevenir las complicaciones cardiovasculares. En pacientes de edad avanzada se recomienda alcanzar una hemoglobina glicosilada de 7.5 a 8%; este efecto es moderado, pero evita o disminuye los efectos adversos de los medicamentos, especialmente una disminución marcada de glucosa en sangre, la cual puede aumentar el riesgo de caídas y fracturas para el paciente.

El tratamiento de la diabetes debe adaptarse a las características clínicas y deseos del paciente. El costo de los medicamentos y sus efectos adversos, la capacidad económica y el grado de soporte familiar, son parte del tratamiento personalizado. Un tratamiento adecuado y personalizado permitirá al paciente llevar una vida activa y productiva, evitando las complicaciones de la enfermedad, y alcanzando una expectativa de vida satisfactoria. (Foster City, California).

*Colaborador de El Diario de Hoy

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