OTROS EDITORIALES

El legado histórico

Por Eduardo Torres* Viernes, 31 de Mayo de 2013

En medio de una verdadera tormenta de opinión pública provocada por la presentación de "el Sirra" y "el viejo Lin" en el programa de televisión del pastor Toby Jr., hecho que le costó la destitución al director de Centros Penales, Nelson Rauda, llegará hoy el presidente Funes ante la Asamblea legislativa para pronunciar su último discurso de aniversario. Siendo la inseguridad ciudadana, como tema, el primer problema del país (superado únicamente por el tema económico al sumarse desempleo, costo de la vida y pobreza), valga la oportunidad para referirse a la tregua y, en general, al planteamiento de seguridad pública que en su último año de gestión intentara efectuar el gobierno de "el cambio".

La vida es el bien supremo que debe promover y defender el Estado; enhorabuena entonces por la disminución de homicidios que se ha producido. Pero esta es tan sólo una pata de la mesa; las otras tienen que ver con los demás delitos, predominando entre ellos la extorsión. ¿Cómo se piensa hacerle frente a estos, que en términos de percepción se siente que han aumentado? Cuando escucho a voceros argumentar "causas sociales de la delincuencia" siento que, involuntariamente si se quiere, se está a la búsqueda de excusas para no hacer nada o hacer muy poco. Por otro lado, si no se invierte dinero en programas integrales en las comunidades en riesgo, seguiremos arando en el mar. Vaya encrucijada.

Los tiempos políticos para el gobierno de "el cambio" se agotan; el tiempo de los grandes anuncios ha pasado ya. Pero queda tiempo para las concreciones que puedan brindar beneficios permanentes para la gente. Con reducir el grado de tensión existente, digamos por ejemplo bajándole el tono a "Aló presidente"; si las cosas dejan de tomarse de manera personal, funcionaría mejor el país. Porque no es casualidad que dos de cada tres salvadoreños quieran cambiar el rumbo del país. Pero para cambiar o refrendar el rumbo del país habrá elección presidencial en ocho meses; de lo que se trata este día es en ver si en algo podemos concentrar energía positiva de país en los próximos meses. Energía positiva en beneficio del país.

El legado histórico que el presidente intentará dejar es lo que entra acá en juego. Abandonado se encuentra el Puerto de La Unión, hay que concesionarlo. Demanda el país la modernización del aeropuerto, hay que echarla a andar. Podemos y debemos obtener el Fomilenio II, proyecto de desarrollo de país con la construcción de una nueva carretera en nuestra zona costera. Si se definen bien las prioridades de concreción que tiene el gobierno, y son de la naturaleza esbozada vendrán los apoyos requeridos para concretar, pues serían estos objetivos de país. Lo que entonces de fondo significa este aniversario, es ser la última oportunidad de dejar atrás las crispaciones y ponerle chip positivo al país.

De lograr ponerle chip positivo al país para este último año de gobierno, la campaña presidencial que por lógica arreciará luego de este primero de junio se desarrollaría en un marco referencial diferente pues a ocho meses de la elección, teniendo posibilidad real de ganar los tres candidatos, a todos nos beneficiará que el país pueda empezar a salir del prolongado letargo en que se encuentra con una economía entrampada y con altísimo grado de desesperanza entre los salvadoreños. Para el presidente, imagino porque lo he visto en todos los presidentes que conozco, deberá ser un momento de reflexión y de precisión de cómo intentará ser recordado por sus conciudadanos.

*Director Editorial

de El Diario de Hoy.

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