¡Nunca fue necesario un aborto!

El tiempo transcurrido desde que Beatriz solicitó un aborto "terapéutico" a la CSJ, se ha encargado de comprobar de forma contundente, que el aborto nunca fue necesario; ha evidenciado que todo ha sido un montaje, show propagandístico, estrategia, o más bien, una estratagema para despenalizar el aborto.

Beatriz fue engañada, aislada y manipulada por grupos proaborto, con la aparente complicidad de funcionarios del gobierno. Le hicieron creer que por el lupus que padece, su vida estaba en grave peligro y que era imperativo que "le sacaran al niño" para salvarla. Insólito que si su situación era tan precaria, no la ingresaran al hospital. Fueron sabios los honorables magistrados de la SC al ordenar medidas cautelares como precaución para salvaguardarla.

El plazo para el aborto se venció cuando cumplió 20 semanas de gestación. ¡Han pasado 1,2,3,4,5,6, y ya casi 7 semanas y Beatriz continúa estable!

Hemos escuchado repetidamente que Beatriz se está muriendo, que tiene insuficiencia renal, que tiene preeclamsia, que los magistrados de la Sala Constitucional la están "torturando" al retrasar su sentencia y no permitir un aborto. ¡Falso!

Ahora sabemos que el lupus está inactivo y que nunca hubo insuficiencia renal. Los magistrados han informado a la población que la joven está estable. Contradiciéndolos, las feministas y la ministra de Salud insisten en que está a punto de morir. La ministra se ha destacado por brindar múltiples declaraciones contradictorias.

Si la condición de Beatriz hubiera empeorado, los médicos ya habrían practicado una cesárea o inducido un parto. Es lo que procede cuando surge una complicación, tal como la preeclampsia. Nuestro código penal exime a los médicos que en estado de necesidad verificable se ven obligados a intervenir para salvar la vida de una paciente, aunque involuntariamente se ocasione la muerte del bebé.

La campaña internacional orquestada por la poderosa alianza conspiradora: a la cabeza, Abortista Internacional, perdón, digo, Amnistía Internacional, seguida por la ONU y demás agentes proaborto, ha hecho creer al mundo que en El Salvador dejamos morir a las mujeres que enfrentan un embarazo de alto riesgo. Utilizan como ejemplo datos falsos del caso de Beatriz.

Las activistas proaborto se vanaglorian de haber recogido 155,000 firmas de extranjeros producto de la engañosa campaña. Comparemos ese número a las 500,000 firmas de salvadoreños presentadas a la Asamblea Legislativa, solicitando la reforma a la Constitución para que se estableciera el derecho a la vida desde el momento de la concepción.

La lógica conclusión derivada de toda esta trama es que los abortistas recurren a cualquier medio para legalizar el aborto. Inescrupulosamente embaucan e instrumentalizan a mujeres que presentan casos delicados, luego mienten, mienten y mienten. Hay grandes intereses involucrados. Observemos que todas las peticiones de aborto para Beatriz van acompañadas de otra solicitud, que se despenalice el aborto bajo la figura de "terapéutico".

En Nicaragua, país vecino, el aborto "terapéutico" fue abusado a extremos perturbadores: 36,000 niños eran masacrados anualmente bajo el amparo de la ley. Los nicaragüenses se pronunciaron masivamente en contra de este flagelo. Éste fue eliminado por exigencia del pueblo en el 2006.

Lo mismo haremos los salvadoreños si algún día se llega a permitir semejante atrocidad en nuestra patria. Monseñor Romero, como parte de su legado, nos dejó este mensaje: "¡El aborto, crimen abominable, también es matar!".

*Colaboradora de El Diario de Hoy.