OTROS EDITORIALES

Dime con quién andas...

Por Paolo Lüers* Miércoles, 15 de Mayo de 2013

No cuesta imaginarse el gabinete de gobierno de Salvador Sánchez Cerén. La mayoría de sus integrantes no me gustarán. Pero será gente que uno tiene años de conocerlos, habrá predictibilidad. YGWYS: You get what you see. And you see what you get. A menos que pongan a un loco como Salvador Arias como ministro de Hacienda, que puede salir con cualquier disparate. Pero esto no pasaría. Lo más probable es, en caso que el FMLN gane, que tendremos un gabinete de personajes que continúen hablando como revolucionarios y que actúen con pragmatismo. Capitalismo de Estado, en vez de socialismo. Bastante predecible. Podría haber sorpresas ingratas, incluso para el mismo Sánchez Cerén, en caso que se arriesgue a incorporar a personajes que supuestamente representan la nueva generación de la izquierda, como por ejemplo Nayib Bukele. Ahí podría ser al revés: un discurso nuevo, pragmático, casi socialdemócrata, pero prácticas autoritarias e inescrupulosas. Cuidado con la chequera, profesor...

Tampoco cuesta imaginarse el gabinete de gobierno de Norman Quijano. Dependiendo de cuál camino escoge ARENA, me puedo imaginar dos gabinetes: uno, principalmente de operadores políticos, muchos de ellos los cheros y areneros de siempre; otro más bien de profesionales, gerentes, tecnócratas, gente que tiene el compromiso no con el partido sino con una visión de desarrollo del país. O lo más probable: una mezcla de los dos. De todos modos, bastante predecible también. Gente que viene de la política y otros que vienen de la empresa privada. Algunos corruptos, otros incorruptibles. Dependiendo de cómo al final resulte la correlación de fuerzas dentro de ARENA, me puedo imaginar un gabinete mediocre, que trataría de regresar a lo que entiende como los años dorados de ARENA. También me puedo imaginar, aunque cuesta un poco más, un gabinete de reforma, de renovación, de apertura. De todos modos sería un gobierno predecible, que buscaría un pacto de desarrollo, crecimiento y empleo con la empresa privada. Puede ser más conservador o puede ser más liberal, pero siempre sería predecible, sin mayores sorpresas.

En cualquiera de los gobiernos que formarían Sánchez Cerén o Norman Quijano, dependiendo de la respectiva correlación interna a la hora de la transición, principalmente entrarían personas confiables, fieles a sus principios, más o menos coherentes. Ambos tienen dónde escoger. Cualquiera de los dos, si quiere formar un gabinete de gente honesta, lo podría hacer. Cualquiera de los dos, si busca ministros competentes, los podría encontrar.

Lo que cuesta imaginarse es el gabinete de Elías Antonio Saca. En su gobierno pasado tuvo varios ministros muy buenos. Pero de los buenos muchos se le fueron renunciando, porque no estaban de acuerdo con la corrupción, con el populismo, con los poderes detrás del trono. Estoy hablando de Eduardo Zablah, Guillermo López Suárez, Yolanda Mayora. Y otros valiosos, aunque aguantaron hasta el triste final, nunca volverán a entrar en un gobierno de Saca. Gente como Ana Vilma de Escobar, Luis Mario Rodríguez, Rubén Rochi...

¿Con quiénes formaría gobierno entonces Saca? ¿Con la gente que tiene años de hacerle el trabajo sucio, como Guillermo Gallegos, Andrés Rovira, Herbert Saca, Julio Rank, Charlaix, Peter Dumas? ¿Con sus socios de siempre, como René Figueroa y César Funes? ¿Cuáles ministerios o autónomas va a dar a Gana, cuáles al PCN, cuáles al PDC, cuáles a los 'independientes' recién salidos de ARENA? ¿Con quiénes va sustituir a los que han metido en crisis y deshonra al sector energético, o va a dejar ahí gente tan cuestionada como Julio Valdivieso y Leopoldo Samour?

El FMLN tendrá problemas de reclutar a funcionarios en la empresa privada y en la sociedad civil, pero dispone dentro del partido de un gran pool de cuadros confiables, disciplinados, algunos con formación académica. A mí, personalmente, no me inspiran confianza, pero es obvio que para cientos de miles de votantes ellos serán garantía que lo prometido se cumpla.

ARENA tiene el privilegio de poder reclutar ministros y funcionarios entre los ejecutivos de la empresa privada, gente con experiencia probada y excelente formación profesional. A una buena parte de la población no le gusta la idea de que este tipo de personas ocupen el gobierno, pero a una mayoría de salvadoreños les da confianza y cierto optimismo.

¿Pero en qué sector confiable para la ciudadanía podrá reclutar ministros Saca? ¿A quiénes podría presentar para disipar las dudas sobre la probidad de su futuro gobierno? Ninguno de los arriba mencionados tuviera este efecto, por lo contrario. ¿Hay empresarios o profesionales probos, con prestigio y buenas relaciones en el mundo empresarial, académico e internacional, dispuestos a poner la cara por Saca y a asociarse con sus amigos? Obviamente hay mucha gente dispuesta a creer en Elías Antonio Saca y sus promesas. Él tiene este don de encantador. ¿Pero confiaría esta misma gente el país a Herbert Saca, Guillermo Gallegos y Chico Merino, cuando podrían encomendarlo a gente probada como Gerson Martínez, Fabio Castillo, Hugo Martínez, Oscar Ortiz, o si son de derecha, a personas confiables como Edwin Zamora, Ana Vilma de Escobar, Miguel Angel Simán o Francisco Bertrand Galindo?

Hay que insistir que los candidatos presenten cuanto antes a sus hombres y mujeres de confianza, con los cuales nos quieren gobernar.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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