Mirad el árbol de la cruz en que estuvo clavado Cristo

Hoy iniciamos la Semana Santa. Su celebración ha arraigado profundamente en la cultura de nuestros pueblos. Es la oportunidad para un justo descanso y un sano crecimiento espiritual. Se nos invita a acompañar a Cristo en su pasión, muerte y resurrección. Miramos con devoción y respeto, el signo de nuestra salvación: "Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavado Cristo, el Salvador del mundo".

En estos días no sólo recordaremos hechos que pertenecen a la historia, haremos presentes aspectos salvíficos que trascienden la historia. Si la muerte de Cristo pertenece a la historia, la resurrección va más allá. La historia nos dice que Jesús fue condenado a muerte, que padeció bajo el poder de Poncio Pilato, que fue crucificado y que murió en la cruz. Hay muchos testigos que vieron y participaron de estos hechos. Lo de más allá pertenece a Dios. Por fe aceptamos que Cristo resucitó conforme el designio y el poder de Dios. Esta verdad es la que da sentido a nuestra vida cristiana y se convierte en el núcleo fundamental de nuestras creencias.

Los grandes misterios que celebra nuestra fe en estos días sagrados, tienen como puerta el "Domingo de ramos". Cristo entra a la ciudad de Jerusalén como Señor y Rey, pero en realidad, antes tendrá que sufrir y en vez de un trono, le espera la cruz. Recordaremos esta entrada mesiánica con ramos y palmas entonando canticos de victoria.

La parte más importante será la celebración del "triduo pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo". Se introduce con una entrañable celebración del pueblo de Dios el "jueves santo" para conmemorar: La institución de la eucaristía, la institución del ministerio sacerdotal y el mandamiento del amor con el gesto simbólico del lavatorio de los pies.

El "Viernes santo" nos centra en la "pasión y muerte de Cristo". No se celebra la eucaristía. Se celebra una "acción litúrgica" en donde la cruz ocupa un puesto relevante como manifestación del amor divino llevado hasta el extremo. Es un gesto desconcertante de parte de Dios. Jesús vive un aparente fracaso y derrota, como fruto de su entrega a Dios y a la humanidad. Adoramos la cruz en la que murió Cristo en cumplimiento de la profecía: "Mirarán al que traspasaron" (Zac.12,10; Jn.19,37).

El día "Sábado santo" es día de oración y reflexión en espera de la resurrección. La solemne vigilia que se inicia en horas de la noche es la celebración más importante de todo el año. Es una noche de vela en honor a Cristo que pasa a la vida venciendo al gran enemigo del hombre: La muerte. Los bellísimos símbolos pascuales expresan la alegría desbordante de la iglesia por la victoria de Cristo. La liturgia de la luz señala que el mundo de las tinieblas ha sido vencido por la luz del resucitado. La palabra divina narra la historia de nuestra salvación y lo que Dios ha realizado en la historia. La liturgia bautismal nos recuerda que Cristo ha destruido el mundo del pecado haciendo surgir una nueva creación. La eucaristía, que se celebra con extraordinarios matices, invita a proclamar la noticia más importante que ha recibido la humanidad: Cristo ha resucitado y vive entre nosotros. Tengan todos felices pascuas.

*Sacerdote salesiano.