Sector formal-sector informal

Por María A. de López Andreu* *Columnista de El Diario de Hoy. Viernes, 15 de Marzo de 2013

Nuestro grave problema económico y social radica, en gran parte, en la creciente y voraz informalidad que nos acosa.

El sector informal utiliza todos los subsidios y servicios públicos, como escuelas, hospitales, etc. No contribuye con impuestos, pero sí se apropian de la vía pública para realizar sus negocios, ensuciando y contaminando el ambiente, lo que redunda en "taponear" tragantes, causar inundaciones, enfermedades, pestes y demás.

Sin embargo, el ser "informales" no significa que sean pobres. La prueba está en que, cuando han sido desalojados de áreas usurpadas a la ciudad, o cuando, tristemente, se consume uno de esos negocios por un incendio, sus propietarios reportan que han tenido decenas de miles de dólares en pérdidas. Y las encuestas repiten, constantemente, que "el mayor empleador" es el sector informal. ¿No es esto absolutamente incongruente?

No, si nos damos cuenta del terrible calvario que, diariamente, viven las empresas formales: la cantidad de requisitos que se le exige, los costos de operación que nada tienen que ver con la producción, sino con los trámites burocráticos, cada vez mayores y más inútiles; la cantidad de registros que deben presentarse anualmente, los múltiples impuestos y la amenaza constante de verse acusado de evasión o elusión, al aplicar equivocadamente algún artículo de la ley tributaria, cuyos cambios frecuentes confunden y complican; el acoso del Ministerio de Trabajo, etc. Todo esto es grave y molesto para una mediana o gran empresa, pero se vuelve mortal para la pequeña y micro empresa.

Si, además, el salario mínimo aumenta, la pequeña empresa no puede subsistir. Porque al salario que el empleado se echa a la bolsa, debe sumársele el ISSS, la AFP, el INSAFORP, etc., e incrementa el monto a pagar en concepto de vacaciones, aguinaldo e indemnización por retiro o despido. El aumento en el salario, repercute automáticamente en todo lo demás.

Decir que aumentar el salario mínimo ayudará al bolsillo de la población, es una falacia en un país como el nuestro, donde la mayoría de la economía está en el sector informal: esos "empleados" continuarán sin salario mínimo ni prestaciones.

Por eso, una medida importante para reactivar nuestro país --en lo económico y en lo social-- está en lograr incentivar la formalización del sector informal. Para ello, desde luego, hay que corregir todas las causas y motivos que han obligado a tantos negocios que antes trabajaban en el sector formal y ahora lo han abandonado (hay importantes estadísticas que así lo demuestran, aunque el actual gobierno se haga el ciego y el sordo ante ellas. ¡Pero no es mudo para lanzar acusaciones y denigrar al sector privado!)

El tema es difícil y complicado, pero es una de las "reformas estructurales" imprescindibles para el desarrollo de nuestro país. Con una tasa de impuestos justa y no confiscatoria, y una política laboral que contribuya a la creación de empleos, veríamos cambios muy positivos en el mediano plazo.

Sólo quedan 442 días a este nefasto gobierno. Por eso, Dres. Quijano y Portillo Cuadra, les invito a diseñar un programa concreto, viable y medible, para revertir esta vergonzosa realidad: cómo lograrán que el sector formal constituya el mayor porcentaje de nuestra actividad económica, para que nuestra población viva decorosamente, bien empleada y con las prestaciones que el sector formal otorga.

Ustedes tienen la capacidad; confiamos que lo harán.

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