El VMVDU se hunde y con él su capitán

Es triste ver cómo se hunde un barco y con él un amigo de muchas batallas, más triste es ver cómo ese amigo es abandonado a su suerte sin ninguna recompensa por su sacrificio, dado que nada bueno trae para el país obedecer esa orden sin que se vea surgir en el horizonte el nuevo barco, que vaya a sustituirlo en el ardor de las nuevas batallas, que de seguro le esperan en el difícil campo de conciliar el desarrollo con el ordenamiento territorial.

Mi amigo Roberto Góchez, Viceministro de Vivienda y Desarrollo Urbano, espera "tranquilo" por el nuevo barco que le tienen prometido, producto de la Ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, que el año recién pasado entró en vigencia después de una deliberación prolongada, en la Comisión de Municipalismo, pero sin permitir mayores argumentaciones por parte de las gremiales profesionales.

Es fácil comprender que el viaje inicial de este barco debe comenzar por el nombramiento de su ente rector, el Consejo Nacional de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, pero éste fue concebido con un sinnúmero de conflictos de intereses difíciles de superar, al entregarle el navío con bandera municipal a un delegado de la presidencia como su capitán y, si esto fuera poco, con un enorme desbalance del componente municipal (tres alcaldes versus cuatro ministros y el Secretario Técnico de la Presidencia), como puede apreciarse en el Art, 14 de la Ley en cuestión.

Luego se pone a navegar este navío en aguas turbulentas, pues la ley ignora el mandato constitucional que otorga al Gobierno central la responsabilidad de elaborar los planes regionales, al crear una disposición contraria dentro de la ley en cuestión, que convierte a los departamentos en ámbitos micro territoriales, para otorgarle a sus municipios la facultad de hacer sus respectivos planes departamentales de carácter local, perdiéndose la visión regional del Gobierno Central.

Como si esto fuera poco, esta Ley quema todos los barcos del Gobierno Central con facultad y capacidad técnica para realizar planes de ordenamiento territorial, y entrega en manos de los 262 municipios el desarrollo del país, restándole importancia a la visión y a la estrategia nacional de desarrollo, sobreestimando la visión local por encima del enfoque regional y sobrevalorando la capacidad técnica municipal, para sustituir todos los instrumentos o planes de ordenamiento ya elaborados pero despreciados por la nueva legislación.

Bueno mi buen amigo Roberto, o hace algo para que su barco no se hunda, o todo el país verá paralizada la industria de la construcción, mientras los 262 pequeños barcos aprenden a navegar y a otorgar los permisos para la parcelación y la edificación de la nueva vivienda.

*Arquitecto y Urbanista.

Socio fundador del Colegio de Arquitectos de El Salvador.

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