¡Ojalá no fuera cierto!

Según los datos oficiales que se publican en EDH, el jueves 21 de febrero, procedentes de la Dirección General de Estadísticas, el Banco Central de Reservas y otras organizaciones que lo confirman, en este pequeño país, El Salvador, tenemos en esta fecha, 650.000 más pobres que hace cinco años. ¡Fíjese, qué desastre!

El mismo jueves 21 de febrero, leo en el periódico español especializado en economía "Cinco Días", el titular: "Alemania finaliza el año con récord de creación de empleo". La locomotora europea alcanzó en 2012 un nuevo récord de puestos de trabajo, al crear 197.000 puestos de trabajo, llegando así a los 40,37 millones de empleados, según anunció ayer la Oficina Federal de Estadística. Esta oficina con sede en Wiesbaden, indicó que el número de desempleados se redujo el año pasado en 297.000 personas, hasta los 2,93 millones de parados, que supone el desempleo más bajo de los últimos 20 años.

Pues sí amigos. Así están las cosas. Si lo quiere comprobar, escriba en un buscador en Internet: "Creación de empleo en Alemania" y encontrará muchas noticias relacionadas. Podrá leer, que en estos momentos sólo tienen un 6% de desempleo, que es casi la condición ideal de "pleno empleo", que se alcanza con el 5% y leerá también, que en los sectores "educación y salud" son los ámbitos donde se crearon muchos puesto de trabajo.

Y cuáles son las diferencias con nuestro país: lógicamente, ellos tienen políticas de creación de empleo, en lugar de políticas de subsidios. Cuando se crea empleo la gente se esfuerza en ganarse el dinero, se levanta de mañana y hace su trabajo con calidad y productividad. Cuando no se crea empleo y a la gente se le pone todo fácil con subsidios, sucede lo contrario, hay desmotivación hacia el trabajo y se pierde mucho tiempo esperando que llegue la remesa, el subsidio o ambos.

Con trabajo la gente se ilusiona; como le cuesta ganarse el dinero, lo cuida, compra lo necesario y ahorra. Con los subsidios como no le cuestan, sobrevive mal y hasta puede que malgaste el dinero, la gente se vuelve cómoda y haragana, cae la productividad. Esto, precisamente, es lo que sucedió con el último gobierno socialista en España; recibieron el gobierno con setenta mil millones de euros de superávit y después de dos mandatos del señor Zapatero, lo dejaron hundido en la crisis, con más de cinco millones de desempleados y setecientos mil millones de déficit. ¡Cualquier parecido con algún país de por aquí, será pura coincidencia!

Pero también en Alemania tienen leyes y políticas que promocionan la inversión y el crecimiento, garantizan las reglas a los inversionistas y se cumplen los acuerdos, mientras que aquí, lo que vivimos diariamente es una continua confrontación entre el gobierno y el sector empresarial.

Señores que toman decisiones: el tiempo en el que pudieron haber hecho cosas buenas se acabó. Amigos: Preparémonos para convivir con medidas superfluas y electorales.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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