¡Lo absurdo!

A veces vivir en El Salvador raya en lo absurdo. Se siguen burlando de nosotros y todavía les damos nuestros votos de popularidad y compramos gasolina en Alba Petróleos. Las últimas clasificaciones como información confidencial que ha hecho la Presidencia de la República y la Asamblea Legislativa son absurdas e insultantes. ¿Cómo puede ser declarado como secreto de Estado la lista de regalos que otorgara la Asamblea Legislativa en las navidades? ¿Cómo declarar como información confidencial lo invertido en publicidad y decretar un tiempo de espera de siete años?

Nos están viendo la cara y se burlan de nosotros. Los líderes de la transparencia y los defensores de los derechos humanos nos niegan a nosotros, los ciudadanos comunes y corrientes, información de lo que hacen con nuestro dinero. Los fondos públicos son del pueblo y tenemos derecho a conocer cómo y dónde se gasta. Bajo la excusa de proteger la intimidad personal y promover la genuina competencia, deciden no divulgar información que pudiera ser hasta irrelevante, pero que ciertamente puede demostrar lo poco que les interesa a algunos funcionarios cuidar de nuestro dinero.

Y ahora encima de todo, somos nosotros los politiqueros, los que demandamos que sean fieles a los que dicen ser sus ideales y que pregonaron al mundo durante tantos años. Estamos hartos de discursos vacíos. ¡Qué falta de decencia! Pareciera que vivimos en medio de una novela de lo absurdo. Hasta se culpa a la Sala de lo Constitucional por defender la Constitución y crear una crisis institucional, cuando determina que la Asamblea Legislativa se excedió en sus funciones y violó la Constitución al nombrar a los magistrados de la Corte de Cuentas.

Lo que está pasando en el ambiente del discurso político se asemeja a querer culpar a las mujeres de haber sido violadas y no culpar al violador. Se busca cualquier excusa como la forma en que andaban vestidas, el haber transitado a altas horas de la noche en un lugar solitario, cualquier excusa para defender al violador. ¡Vaya defensores que tenemos de la Constitución!

Debemos atacar sin miedo la violencia contra las mujeres y las violaciones a la Constitución vengan de donde vengan. La Asamblea viola la Constitución y resulta que es la Sala la culpable de la crisis. ¡Despertemos, salvadoreños! Este año preelectoral está comenzando muy mal. Nos tienen protestando estos abusos a la transparencia que al final son nimiedades.

Al pensar en estos temas no puedo dejar de acordarme de todos mis amigos y conocidos que en esta gestión presidencial están en el Gobierno. No pierdo la esperanza que redescubran la importancia de ir más allá de la política y dediquen esfuerzos sinceros por encontrar la verdad. No puede ser que la experiencia de la gestión pública les haya hecho olvidar los fundamentos de la vida y sus valores. No se puede construir democracia sobre medias verdades. No se puede construir participación ciudadana con política sucia. No se puede llegar a un nuevo estadio de desarrollo humano si nos olvidamos precisamente de lo que nos hace hombres.

Creo que todavía hay espacio para cambiar la forma de hacer política, aunque me digan algunos que ya es demasiado tarde y que perdimos una nueva oportunidad en el país. ¿Cuál será la verdad? ¿Por qué recordaremos en unos años al Presidente Funes? ¿Cuál será la herencia que nos dejarán los funcionarios actuales? Hay todavía tiempo para evitar que aparezcan nuevamente en nuestro país la persecución política, el asesinato del carácter de los opositores, la política sucia. Todavía hay tiempo, pero necesitamos líderes que acepten este reto.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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