El Gobierno que necesitamos

Aunque los políticos no quieran reconocerlo, estamos ya en el comienzo de la campaña proselitista para las elecciones del 2014. Nuevamente comenzaremos a escuchar promesas y ofertas creíbles e increíbles en medio de una guerra sucia de calumnias y mentiras. En otras palabras, lo mismo de siempre.

Pero ¡cuidado!, bajo este bombardeo de rumores y mensajes, algunos están trabajando muy finamente para convencer a la gente que el pueblo tendrá alternativas y nuevos caminos para llevar el país al éxito y a la abundancia con beneficios para todos; luego, como una maravillosa sorpresa nos inducirán a aceptar a quienes nos darán ese futuro extraordinario y feliz. Después se descubrirá otra gran farsa y el país seguirá en picada y en caos, tal como pasó con las elecciones pasadas.

Por esa razón, desde este momento debemos estar claros y conscientes que como pueblo siempre sufriremos en carne propia todas las consecuencias desastrosas provocadas por la incapacidad, la corrupción y la prepotencia de quienes nos gobiernan. No vamos a asumir que encontraremos la persona y el partido perfecto que nos asegure desarrollo, trabajo, paz y seguridad de la noche al día… eso sólo Dios nos lo puede dar. Sin embargo ahora y con la experiencia que se vive en el país, ya nadie se puede dejar engañar con palabras o frases bonitas, lo único que se necesita es que cada quien reflexione y decida qué clase de Gobierno quiere para el país.

Eso nos llevará a profundizar en nuestros sentimientos y principios, y así podremos establecer nuestras propias expectativas, sin necesidad de que "nos den paja". De seguro que muchos coincidirán en lo mismo, aunque pertenezcan a diferentes sectores, clase social o sexo.

Por ejemplo, si usted cree en Dios por sobre todo, si piensa que lo más importante en su vida es su familia y la protección de ella, si usted considera que todos somos iguales ante la ley y que nadie está sobre ella, si usted acepta que es bueno que todos paguemos impuestos en forma proporcional a lo que tiene y gana, si está convencido que los impuestos de todos son para generar más obras públicas y no para pagar enormes salarios a los burócratas, si usted piensa que lo más urgente para el país son la buena educación, la atención oportuna a la salud de los trabajadores y de los más necesitados y también la creación constante de fuentes de trabajo, si esta convencido que al Gobierno no deben llegar políticos que sólo quieren robar y hacerse millonarios y si apoya todo lo que sirva para reducir la delincuencia y la criminalidad, entonces usted es una persona con pensamientos de derecha.

Por otro lado, si usted cree que el país debe ser manejado completamente por un partido, que está bien que el gobernante decida sobre leyes y personas, si cree que todo debe ser nacionalizado y manejado sólo por el Estado, si considera que la empresa privada es dañina para la economía, si está de acuerdo en que existan un montón de sindicatos sólo para pedir aumentos de sueldos, bonificaciones y regalías por no hacer nada, si ve con buenos ojos las tomas de calles y carreteras cada vez que algunos quieran pedir, si está de acuerdo que el Gobierno regale dinero que viene de los impuestos que los trabajadores pagan, si apoya el matrimonio entre homosexuales y lesbianas y si respalda y admira a los que rechazan y ridiculizan a nuestros próceres, nuestros simboles patrios y nuestros más sagrados principios y valores, entonces usted es de izquierda.

No se deje engañar, las alternativas sólo son dos y usted debe saber cuál responde a sus aspiraciones y necesidades. Ese es su derecho.

No hay terceras alternativas, lo que usted encontrará serán oportunistas, corruptos o parásitos de la política que se identificarán como derechistas o demócratas, para ganar simpatías, aunque sean serviles a quien mejor les pague. Estos son los más peligrosos, pues son capaces de hacer lo que sea para estar protegidos y vivir a costillas del pueblo. Por sus hechos y sus antecedentes los reconocerán.

Basta que usted decida si es de derecha o de izquierda y entonces sabrá cuál es su convicción personal y tendrá claro qué Gobierno es el que necesitamos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.