¡La paz sea con nosotros!

Recibí un correo de un amigo español felicitándome por el 21 aniversario de los Acuerdos de Paz; le agradecí la felicitación y haberse acordado, pues es de las personas que cuando visitan por primera vez un país, preguntan muchas cosas y en su momento, visitando varios lugares hablamos sobre el conflicto armado, que él prefiere llamar, tal como sucedió en España del 36 al 39, guerra civil, porque aquella fue entre los españoles, y la de aquí, una guerra con muertos, heridos y muchos lisiados salvadoreños, aunque no se puede negar que hubo asesores y comandos provenientes de otros países.

Pero eso, gracias a Dios y a la gente que iluminó y se dieron cuenta que no era posible continuar, terminó hace 21 años. Entre otras cosas, por falta de apoyo internacional, pues Rusia se estaba desintegrando y liberándose del comunismo, en el que aquí aún hay gente que sigue creyendo, a pesar de lo que sabemos sobre el progreso de todos los países del Este en pocos años, después de que se desmembraron de la Unión Soviética, del comunismo y se democratizaron, y del gran retraso actual, de los países que siguen con el comunismo.

A la pregunta de mi amigo sobre cómo están las cosas, le respondí con una invitación para que lo vea él mismo. La verdad es que aunque no tenemos un conflicto armado, ni toque de queda, vivimos angustiados como que si lo hubiera, por las diferentes amenazas y abusos que confrontamos diariamente como sociedad.

Pero tomando lo bueno de nuestra democracia actual, tenemos libertad de prensa y así es que puedo escribir esta columna sobre los temas en los que creo que puedo aportar algo a los lectores. Hay partidos políticos y en las elecciones podemos votar a quien nos parece mejor. Existe la propiedad privada y quien se esfuerza, trabaja serio, hace las cosas con calidad y obtiene un margen de ganancia, puede mejorar su condición y comprar las cosas que necesite para él y su familia. También tenemos educación publica y privada y podemos escoger los estudios que nuestros hijos quieren tener y llegar a ser lo que desean, y no se puede negar, la posibilidad de salir y entrar al país.

Estas son precisamente las libertades y derechos humanos básicos que se pierden poco a poco cuando los gobiernos se orientan hacia regímenes autoritarios y antidemocráticos, de los que tenemos que preservar a a nuestro país y a nuestros conciudadanos.

Pues ojalá que con esta celebración del 21 aniversario, año en que las personas adquirimos la mayoría de edad, los que firmaron parar la guerra hagan de una vez "tábula rasa" y acuerden cómo conseguir la paz ciudadana que nos permita vivir tranquilos, sentir que con nuestro trabajo progresamos, que eduquemos a nuestros hijos en la libertad y se respete la vida de cada ciudadano, que se nos quite el miedo y podamos tener esperanzas de que El Salvador, siendo pequeño geográficamente, puede ser un gran país.

* Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.