Año 2013 y su principal cadena de eventos globales

Cada principio de año, espíritus inquietos se preguntan cuál podría ser la cadena de eventos más importante que pronostique el signo del año nuevo que nace. Es una pregunta básica, ya que cada año, suceden múltiples coyunturas concatenadas que pueden interpretarse de diversas maneras, dependiendo sus niveles de importancia para el observador.

Sin embargo, varios indicadores y puntos de vista de expertos internacionales destacan que el tema más importante, el cual podría hacer que el mundo cambie de rumbo, es el caso europeo.

Tomando la Unión Europea como una entidad geográfica única, podemos destacar que si así decide comportarse, representará un gran peso en la economía del mundo y un contrapeso militar en la convulsa situación mundial. Europa es uno de los pilares del sistema mundial y todo lo que pase con Europa definirá la forma en que podría funcionar el mundo este año.

La pregunta es si la Unión Europea se estabilizará, si va a poder detener su fragmentación y si comenzará a prepararse para una mayor integración y expansión. Sin embargo, la realidad desnuda es que sus tensiones podrían intensificarse sólo con el hecho de que las instituciones pierdan legitimidad y que los estados que conforman la Unión puedan perder el ritmo con el que cursan sus propias políticas públicas, a lo interno o hacia el exterior de la Unión.

Han pasado más de cuatro años desde la crisis europea del 2008 y cerca de dos de la problemática que provocó una crisis de deuda soberana y una crisis bancaria en Europa. Desde entonces, la crisis ha pasado de financiera a económica, con una región europea deslizándose hacia la recesión y el desempleo sin precedentes. Más importante aún, es que ha sido un período en el que el aparato de toma de decisiones de la Unión ha sido incapaz de crear soluciones políticas sostenibles, como nunca había sucedido desde la fundación de la Unión.

Una señal clara de esta realidad es que todos los países deben asumir equitativamente la carga financiera de la estabilización de la zona euro, debido a que los países económicamente más saludables demandan que los más débiles soporten por igual la responsabilidad de dicha carga, con austeridad y disciplina fiscal.

El debate plantea las primeras preguntas para definir el curso: ¿Qué problema hay que resolver? ¿Es el problema de los bancos? ¿Es el problema del desempleo? ¿O es el problema de la incapacidad de los países para encontrar soluciones comunes? Lo que preocupa es que funcionarios europeos han estado trabajando en este problema desde hace años, siendo éstos de los más brillantes en el mundo, y sin embargo aún no vemos resultados sostenibles.

Su incapacidad para diseñar una solución no radica en la falta de buenas ideas para comprender el problema. La ausencia de esas soluciones sostenibles tiene sus raíces en que no existe un acuerdo político sobre quién va a pagar el precio de la solución, tanto geográficamente como socialmente. Las tensiones nacionales y las tensiones de clases han impedido la elaboración de una solución que pueda ser a su vez respetada, efectiva y sostenible.

Si Europa logra resurgir con un plan que cuente con apoyo general, de incuestionables respaldos, entonces podríamos decir que Europa está empezando a salir de su crisis y que a su vez, sería la cosa más importante que suceda este año 2013.

Pero también podría alegarse que Estados Unidos de igual manera tiene problemas económicos, los cuales son diferentes, pero asimismo importantes como para provocar un oleaje global, como su "hoyo fiscal" que amenaza con más impuestos y austeridad.

¡Pobre El Salvador en esta convulsión 2013!

*Colaborador de El Diario de Hoy.

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