Peleados con los grises

El presidente del Banco Central de Reserva (BCR) ha roto un patrón en este país de espejismos mediáticos y mentiras maquilladas. Un funcionario de Gobierno que dice la verdad y que además tiene las credenciales y los datos para respaldar su postura. Ha dicho que la economía anda muy mal. No mal, sino muy mal.

No necesitamos que un funcionario nos diga lo que ya sabemos. Pero llama la atención que sus palabras caigan como mancha negra en la página blanca que trata de vendernos el Gobierno. Según Carlos Acevedo, el país de maravillas que nos pintan sus compañeros de gabinete en realidad se está hundiendo.

La economía es uno de los tantos temas donde abundan las discordias entre salvadoreños, incluyendo al interior de grupos que quieren proyectar "unidad", como son el Gobierno, los partidos y algunas gremiales. El mundo avanza y nosotros seguimos en esa banda sin fin de pleito tras pleito.

ANEP ve todo mal, el Gobierno ve todo bien. Unos quieren darle oportunidad al diálogo con maras, otros quisieran incendiarlos vivos. Unos quieren soluciones, los otros quieren culpables. Para unos, el Presidente es un héroe que dice las verdades, para otros es una colosal decepción. Unos ven sólo el negro, otros ven sólo el blanco.

En este país de discordias, divisiones y violencia, casi nada es motivo de acuerdos. Por eso es tan refrescante cuando se aprueban leyes por unanimidad. Ponernos de acuerdo no es la norma, la vemos como anomalía.

No estamos acostumbrados a terceras alternativas, a puntos medios, a negociaciones civilizadas. No estamos dispuestos a ceder por el bien común. Impera la matonería, la arrogancia y la retrógrada necesidad de sentirnos más fuertes que el otro. Vivimos en el país de "te guste o no te guste".

Vencedores o vencidos, ganar o perder. Nada de grises. Funcionamos al ritmo de posturas dogmáticas y extremos, no vemos los grises de en medio, las áreas de coincidencia, lo que tenemos en común y nos puede reconciliar. Seguimos estancados en paradigmas ochenteros. Máquina de escribir en mundo de teléfonos inteligentes.

Este no es un llamado a que los políticos renuncien a su mala praxis, que el Gobierno deje de vernos la cara, que ANEP encuentre alguna coincidencia con el Gobierno, que las empresas dejen de sacar sus capitales y nos abracemos todos. Esto es una mera reflexión sobre lo que viene en el 2013. Lo que viene es más de lo mismo.

Esta es una reflexión sobre el año viejo y el nuevo, que son lo mismo, pues no hay indicios de cambio. Seguiremos ignorando, lamentando o riéndonos de los pleitos de cada día, sabiendo que entre el blanco y el negro están los grises ignorados que podrían salvarnos del naufragio. Ese que bien ha descrito el presidente del BCR.

* Colaborador de El Diario de Hoy.