EL FMLN y los servicios sociales

El presidente del Colegio Médico declaró recientemente que el sistema de salud está en una situación caótica. El equipo está obsoleto, hay desabastecimiento de medicamentos y la relación entre las autoridades del Ministerio de Salud y el gremio médico se ha deteriorado muchísimo. Buscando apoyo para el préstamo de 80 millones de dólares, recientemente aprobado, el Gobierno se acercó al gremio y levantó expectativas sobre la mejoría de estos problemas en el futuro, pero han vuelto a entrar en silencio una vez que el crédito se aprobó. Supuestamente nunca se ha gastado tanto en salud, pero la realidad es que nunca ha estado tan mal el sector. La situación de educación no es diferente de la de salud.

Esto sería una vergüenza para cualquier Gobierno, pero más aún para uno que subió al poder diciendo que iba a realizar el cambio que las mayorías necesitan para vivir mejor, algo como la promesa del "buen vivir" que está haciendo el candidato del FMLN. Desafortunadamente, el Gobierno del FMLN ha probado ser tan incompetente en la solución de los problemas que éstos, en vez de disminuirse, han aumentado geométricamente. Tres años de Gobierno todavía no le han enseñado al FMLN que lo que se necesita para mejorar las condiciones de vida de la población es capacidad, no verbosidad.

Esto también muestra que el FMLN se ha quedado viviendo como una izquierda arcaica, que todavía no se ha adaptado al cambio radical que tuvo la izquierda mundial en las últimas décadas del Siglo XX. Hace 21 años, el 26 de diciembre de 1991, dejó de existir formalmente la Unión Soviética, destruida por la irracionalidad del sistema comunista. Por más de un siglo, la atención de la izquierda se había centrado en controlar la economía. En los países comunistas, la propiedad privada fue abolida. En teoría, todos los medios de producción: las fábricas, las máquinas, las granjas, los tractores, los equipos de transporte, los edificios, etc., eran propiedad del Estado. En la práctica, sin embargo, los jerarcas comunistas a todo nivel --en las fábricas, las granjas, el Gobierno-- explotaban las empresas como si fueran de ellos, pero sin cuidarse de que fueran eficientes, ya que el Estado estaba siempre supuesto a cubrir sus pérdidas.

Para fines de los 80 los países comunistas se habían vuelto no sólo altamente ineficientes económicamente, sino que también habían esclavizado a sus poblaciones, mantenido pésimos servicios sociales y creando sociedades en las que unos pocos, los miembros del Partido Comunista, gozaban de enormes privilegios, mientras que la población entera sufría de privaciones. Esto fue lo que colapsó con la caída de la Unión Soviética.

Este colapso también afectó a la izquierda moderada, que se redefinió a nivel mundial, reconociendo que los mercados libres funcionan mejor que la planificación gubernamental como motores de la economía, y enfatizando la mejoría del volumen y la calidad de los servicios sociales.

Esto no llegó al FMLN. Ha seguido concentrado en su arcaica ideología anti-democrática y anti-mercado, como medio para obtener poder político y, a través de éste, poder económico. Como parte de este enfoque, nunca ofreció ninguna mejora específica en los servicios de salud, sino sólo esa ilusión de que todo iba a mejorar como resultado de su propia retórica vacía (como el eslogan del buen vivir que ahora usa su candidato).

Con esa idea impráctica y absurda, en vez de mejorarlos ha empeorado los servicios públicos. Sí ha integrado al mercado en sus esquemas económicos, pero no para beneficiar a la población sino a una gran empresa transnacional, Alba Petróleos, que les genera decenas de millones de dólares en efectivo a los miembros de la cúpula del FMLN.

Es la peor de las combinaciones. Lograr el poder económico a través del poder político es el rescoldo del izquierdismo arcaico que llevó a tantos países comunistas a la miseria espiritual y material que los destruyó hace ya dos décadas.

* Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.