OTROS EDITORIALES

Dos caras de una misma realidad, Talese y Palacios

Por Ricardo Chacón * Sábado, 15 de Diciembre de 2012

Lo más seguro es que no se tiene la mínima idea de quiénes son Gay Talese y Emilio Palacios. Se trata de dos periodistas de "clase mundial", como le gusta hablar ahora a la gente, que este fin de semana fueron galardonados en España con el prestigioso premio internacional del diario El Mundo que, en su XI edición, como lo dice Javier Expósito, se hace "un reconocimiento a un periodismo fiel a la realidad, capaz de definirse en sí mismo como estilo literario, y a la libertad de expresión, convertida en arma fundamental de denuncia ante los potentados, que hoy, cuando la tiranía viste el rostro de la democracia y los valores corren el peligro de diluirse entre intereses espurios, resulta más indispensable que nunca".

El reconocimiento a estos dos periodistas es un elogio a la prensa en general y a la relevancia de esta en la sociedad actual. Muestra, asimismo, que la profesión sigue vigente, que es una de las piezas fundamentales de la democracia --lo que causa roncha al poder instituido, sea este de izquierda o derecha--, y que continúa siendo un vehículo propio para narrar e intentar "contar e interpretar" la realidad a través del lenguaje.

La "gracia" de esta elección es que los galardonados combinan dos áreas, dos mundos integrados del periodismo, por un lado, con Talese, se pone sobre el tapete y se reconoce una actitud distinta y diferente para ver los hechos noticiosos.

Desde los Sesenta y Setenta del siglo pasado este periodista, junto con otros, fue pionero de lo que se llama, el "nuevo periodismo", una manera diferente para ver y oír a los actores que hacen noticia.

Uno de los rasgos profesionales que más me ha impresionado de Talese, en el que destacan los cronistas, es su capacidad de escuchar; escuchar con una mirada serena, limpia, abierta, para intentar no sólo oír sino también comprender a la persona, sus relaciones, su ambiente y así entenderlo para luego contarlo al mundo.

Una cita entresacada del libro, "Retratos y encuentros, orígenes de un es escritor de no ficción" (1996), Talese dice: "aprendí a escuchar con paciencia y cuidado y a no interrumpir nunca, ni siquiera cuando las personas se veían en grandes apuros para darse a entender, ya que en esos momentos de titubeo y vaguedad la gente suele ser muy reveladora: lo que vacilan en contar puede ser muy disiente".

Porque supo "escuchar", Talese pudo ver "más allá" de los hechos tal cual y hacer noticia que buscara, además de contar los hechos, interpretar el porqué de lo sucedido. Los manuales de periodismo explican que los escritos de este periodista, por ejemplo en The New York Times, se refieren a la vida de los obreros que trabajaban construyendo los grandes puentes en Estados Unidos, o las pequeñas historias de gente, al parecer sin historia, como vigilantes nocturnos, porteros de hotel, choferes, transeúntes solitarios.

Por otro lado, galardonar a Palacios, no es más que reconocer la dimensión política (no partidaria, esto es otra cosa) del periodismo que descubre, denuncia, pone al descubierto los abusos del poder, y desnudar, en este caso, las barbaridades propias del presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Javier Expósito, periodista de El Mundo de España, al hacer la crónica sobre el tema dice de Palacios: "Un artesano del periodismo convertido en coloso a un combatiente capaz de plantar cara al despotismo del poder, Emilio Palacios, excolumnista de El Universo de Guayaquil, puso la defensa de la libertad de expresión por encima de su propia seguridad. A través de sus artículos en el diario ecuatoriano, denunció los excesos de un Rafael Correa, desde 2005, cuando era ministro de Finanzas, se puso entre ceja y ceja acabar con la vida de Palacios. Su columna No a las mentiras, publicada en septiembre de 2011, sirvió de última excusa al dirigente para intentar acallar la voz del periodista: fue condenado a tres años de cárcel y al pago de 10 millones de dólares, además de otros 30 millones de dólares a la empresa editora…".

Palacios refleja el peligro actual de la prensa y de los periodistas como es encontrarnos con los populistas modernos, supuestamente hombres de izquierda, demócratas, surgidos de las urnas, capaces de hacer los cambios, pero que en su gestión diaria son intolerantes, prepotentes, superficialese incapaces de dialogar y respetar la crítica y a los críticos.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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