De cáncer y del chavismo

Como sobreviviente de cáncer que soy, mi empatía y solidaridad tanto para Hugo Chávez como para todos los que se encuentran luchando ante tan compleja enfermedad. Como cristiano, si es que estuviese acercándose la hora que a todos inexorablemente nos llegará, mi deseo es que se salve. Sé que no es fácil percibir los síntomas iniciales de un cáncer --por eso suelen dejarse pasar--; pero puede llegarse a sufrir en estados intermedios, tanto física como mentalmente, ya no digamos en estados avanzados. No le deseo esto a nadie. La cruz, en todo caso, ha sido, es y será el mejor sustento, tanto en la salud como en la enfermedad; en la bonanza y en la precariedad; en la juventud y en la vejez.

Desde la cadena nacional de radio y televisión del pasado sábado por la noche en la cual anunció el presidente Chávez que tiene una nueva recurrencia del cáncer que padece, que necesitaba de manera urgente una nueva operación y ungió a Nicolás Maduro como sucesor en caso de que él no pueda continuar ejerciendo, el estado de salud del gobernante y el futuro de la revolución bolivariana están en los medios a nivel global. Entre otros titulares: The New York Times, "La enfermedad de un hombre amenaza la revolución venezolana"; The Wall Street Journal, "Las probabilidades de Chávez son sombrías, según especialistas"; The Economist, "Preparándose para pasar la antorcha".

Por haber salido detalles de su enfermedad en estos últimos días, la pregunta que de fondo se hace es, ¿qué pasará con el movimiento de Hugo Chávez si él llega a faltar? The New York Times, en un artículo escrito por William Neuman, lo maneja así: "Como la indisputada cabeza de su movimiento revolucionario, conocido como el chavismo, el Sr. Chávez toma virtualmente todas las decisiones relevantes y controla tanto a sus aliados como a sus opositores... muchos dudan en que cualquiera que le reemplace tenga la misma facilidad en ganar apoyo en una nación con severos problemas económicos, corrupción generalizada, abundante crimen y diarias penurias, por lo que cabe preguntarse qué pasará con el movimiento del Sr. Chávez sin él".

Luego de una personalidad tan fuerte, avasalladora como la de Hugo Chávez, lo otro que predicen los analistas a falta de él, son luchas internas dentro del chavismo. The Economist lo pone así: "Si (en efecto) llega a tomar posesión el Sr. Maduro, su otra gran batalla (además de las difíciles decisiones económicas para 2013) será prevenir luchas internas dentro del chavismo, que se evitan por la autoridad personal del Sr. Chávez. Como civil, Maduro estaría en desventaja con las fuerzas armadas que Chávez convirtió en el brazo armado del PSUV. Como izquierdista radical que es, (a Maduro) le tendrán desconfianza los pragmáticos, que incluyen a muchos militares y enriquecidos empresarios chavistas cuyo líder es (Diosdado) Cabello".

De las elecciones de mañana domingo dependerá si Henrique Capriles Radonski, de ser reelecto gobernador del Estado de Miranda, se posiciona de nuevo como candidato de la oposición unificada, en caso que no pueda continuar ejerciendo el presidente Chávez. O si empieza la oposición un nuevo periplo para sacar nuevo candidato, que en esta oportunidad sería contra Maduro. La oposición venezolana, hay que decirlo porque así debe ser, ha sido solidaria y cortés con la enfermedad de su presidente. ¿Qué de los aliados de Chávez en la región si llega a faltar él?, le pregunté a un acucioso analista. Si llega a pasar, me contestó, "reseteo total de la política, incluyendo la local".

Director Editorial de El Diario de Hoy.